jueves, 2 de agosto de 2018

007 Días de infamia


El día 7 de diciembre de 1941, la armada japonesa mandada por el almirante Nagumo, sin previa declaración de guerra, atacó la base naval de los Estados Unidos de Pearl Harbor con los resultados y consecuencias por todos conocidos. El día 8, el presidente Roosevelt en un discurso ante el Senado y la Cámara de Representantes reunidos en sesión conjunta comenzó su alocución de tan solo 522 palabras de la siguiente forma: Ayer, 7 de diciembre de 1941 –una fecha que vivirá en la infamia- Estados Unidos de América fue atacado…

        Todos los pueblos tienen días de infamia y nuestro país no es una excepción. Puedo pensar en varios sólo para los últimos cuarenta años. Sin embargo, no me voy a mencionarlos. Me referiré a infamias que pasan casi desapercibidas, no se recuerda ni la fecha del acontecimiento. Uno de esos días, pude ver al presidente de la Generalidad Artur Mas y su séquito  visitando una escuela de niños pequeños  –no creo que superaran los cinco o seis años- y, cuál no sería mi sorpresa, al ver como en un determinado momento  esos  mismos niños comenzaron a gritar vivas a favor de la independencia de Cataluña.

        Los estadounidenses son afortunados, sus días de infamia –plenos de dolor y zozobra- son provocados, como es natural, por extranjeros enemigos de su país. En el caso a que me he referido que podría denominarse como de infamia gris, no hay enemigos externos sino internos; viven en la vieja piel de toro.

 Los estadounidenses, cuando les toca, identifican a  los infames, los combaten sin tregua y generalmente triunfan. Aquí no, incluso parecen personas honorables. En las imágenes de televisión el señor Mas aparecía muy regocijado. También participaban del jolgorio, maestros y maestras, probablemente directivos del centro, cargos de la administración educativa catalana… Todos ellos, funcionarios públicos del Estado español. Nadie, que yo conozca, dijo esta boca es mía y yo me pregunto ¿cómo es posible que se pueda manipular a los niños de esta edad sin que ninguna de esas instituciones que dicen proteger al menor hayan puesto el grito en el cielo?

        Esta infamia, de baja intensidad, tolerada por muchos y oscurecida en los medios de comunicación es muy peligrosa para los intereses de España y muy efectiva para los fines  de los separatistas: primero porque es sólo una muestra de otras muchas que se cometen a diario y son poco conocidas y segundo, porque actúa sobre niños que carecen de discernimiento. La alegría del Sr. Mas –que en ese momento representaba en Cataluña un Estado  que no reconoce- estaba justificada porque la cantera de futuros separatistas se mostraba esplendorosa. Para los españoles debería ser un día más de  tristeza y desolación.

Desde mi punto de vista,  los responsables de que esta infamia haya quedado impune son todos aquellos que por acción u  omisión, incumpliendo  sus obligaciones, han permitido situaciones como la descrita.



Roque Gómez Jaén (Puerto Real)