El
Estatuto de Cataluña vigente fue aprobado por la Ley Orgánica 6/2006, de 15 de
julio, y el texto consolidado, tras la intervención del Tribunal
Constitucional, tiene fecha de 17 de julio de 2010.
En
su extenso articulado, entre otras cuestiones, se recoge: 1). La definición de
Cataluña como nacionalidad; 2). La lealtad mutua en el marco de las relaciones entre
Cataluña y el Estado; 3). Que la Generalidad es Estado y 4). Que el catalán,
lengua propia de la comunidad, no tiene carácter preferente como se pretendía
antes de la intervención del alto tribunal ya nombrado. Basta leer lo expresado
para entender la gravedad de la deslealtad de los separatistas catalanes
Alfonso
Guerra, que raramente se ha mostrado respetuoso con nadie, y ha practicado la
impiedad con quien le ha parecido fuera y dentro de su partido, acaba de
descubrir que lo acontecido en Cataluña es un golpe de Estado. Previamente,
hace unos años, advirtió que el estatuto catalán era un problema que tendrían
que resolver nuestros hijos lo que me produjo una gran inquietud. Pese a la
afirmación de Guerra, yo veo difícil que una comunidad autónoma, que es Estado,
pueda darse un autogolpe.
En mi opinión, estamos en una situación prerrevolucionaria
en la que el secretario general del PSOE Pedro Sánchez sólo sabe poner
condiciones, dificultar la acción del gobierno y utilizar la tragedia de España
para satisfacer su ambición personal. No estaría de más que leyera los textos de Indalecio Prieto en el exilio
que, probablemente, estarán cogiendo polvo en las estanterías de la sede del PSOE
en la calle Ferraz.
Tengo
el convencimiento moral de que la expresión empleada por Alfonso Guerra no es
compartida por Pedro Sánchez y, por ello, lamento que las nuevas generaciones
del PSOE no tengan claro el papel de su partido en la vida nacional y prime el
deseo de acceder al poder. La deriva de los acontecimientos exige prudencia y,
al mismo tiempo, determinación para, si como dice Guerra se trata de un golpe
de Estado, colaborar con el gobierno de la nación para que sea sofocado cuanto
antes.
Convendría que escucharan a personas como
Felipe González que, en mi opinión, cuando gobernó lo hizo con sentido de
Estado que es lo que ahora se le demanda a todos los partidos que tienen
interés en el futuro de nuestro país y de nuestros hijos.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)