domingo, 5 de agosto de 2018

092 Protocolos


El término que da nombre a esta  Carta al Director está de moda, sobre todo en la gestión de servicios públicos, y da la impresión que siguiendo el protocolo no hay que apurarse: no importa las hectáreas de monte quemadas o las personas que mueren en los hospitales esperando atención. Yo creo que los protocolos deben ser siempre transitorios, evaluados permanentemente y, en caso de desastre de categoría, pedir responsabilidades a los inspiradores de los dichosos protocolos.
Lo que digo viene a cuento porque en el ámbito sanitario el término se emplea con frecuencia pero resulta que, ante idéntica situación, los protocolos dependen de la comunidad autónoma en la que usted habita y paga sus impuestos. En la comunidad autónoma de Madrid, se ha puesto en marcha un protocolo de prevención del cáncer de colon y recto que se dirige a todos los hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 50 y 69 años. Las personas de dicho tramo de edad sólo tienen que esperar la llamada de su centro de salud.
Pues bien, en Andalucía no tenemos nada parecido. Si usted le pregunta a su médico, le dirá, con toda probabilidad, que el protocolo en Andalucía es diferente; por supuesto, nadie le llamará del SAS y la prueba se le realizará si el paciente presenta alguna sintomatología compatible con el cáncer a que nos referimos.
Así, mientras la sanidad madrileña es capaz de informar a sus ciudadanos con el lema: Espere nuestra llamada que no le sorprenda el cáncer de colon, en nuestra comunidad autónoma no sabemos si el SAS adoptará alguna medida semejante.
Para más inri, la prueba diagnóstica es particularmente barata y el diagnóstico a tiempo además de salvar vidas –fin esencial de la sanidad- supone, a largo plazo, ahorrar cantidades ingentes de recursos económicos a las arcas públicas porque intervenir en un cáncer precoz, es más barato que hacerlo en uno ya desarrollado.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)