domingo, 5 de agosto de 2018

077 El poder de los maestros II


Hace unos días leía un libro llamado La emoción de educar. Se trata de un libro colectivo en el que intervienen veinticuatro personalidades vinculadas con la educación, las artes y el deporte. En la introducción, se afirma que todos guardamos en la memoria a los maestros que labraron nuestro destino. En mi caso es así, he disfrutado de buenos maestros y profesores a lo largo de mi educación y, compartiendo la idea ya expresada, siempre estaré agradecido al maestro que llamó a mis padres para recomendarles que me llevaran a otro centro donde podría hacer el bachillerato. Con su iniciativa y el apoyo de mis padres, mi vida cambió.
También se recoge en la presentación del librito lo siguiente: las nuevas generaciones serán, en buena medida, lo que logren nuestras maestras y maestros… Pensando en lo que lleva sucediendo en Cataluña donde, desde hace décadas, se adoctrina sistemáticamente a los alumnos, sólo me queda la esperanza de  que la plasticidad del ser humano se imponga a la acción adoctrinadora en la que se afanan maestros y profesores, medios de comunicación y, fundamentalmente, las propias familias. De no ser así, el problema catalán no se va a solucionar porque el daño que se ha tolerado es muy grande.
Curiosamente, de este hermoso libro lo que más me ha gustado ha sido la aportación de Forges: en su dibujo un libro, con tres cabezas lectoras, sobrevuela un pueblecito y aparece su definición: Educarse es volar a la libertad.
Los maestros y profesores que adoctrinan a sus alumnos en Cataluña, nunca podrán decir que han educado a sus alumnos porque, enfangados en el totalitarismo del pensamiento único, no permiten que la hermosa definición de Forges se haga realidad.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)