domingo, 5 de agosto de 2018

069. La mujer separatista


Hace unos días Inés Arrimadas, dirigente de Ciudadanos, ha visto como en la Red otra mujer, en una clara muestra de odio, le deseaba que fuera violada en grupo; además, la llamó perra asquerosa. El motivo: no podía soportar lo que Arrimadas había expresado en un debate televisivo.
Esta intolerancia  al que discrepa, muy propia del separatismo catalán, no me sorprende porque ha sido muy común en el pasado reciente. Así, nazis cultos y refinados, que se emocionaban escuchando ópera, planificaban “científicamente” la eliminación del pueblo judío. Para actuar de esta forma, sólo hay que cosificar al enemigo.
Muy mal están las cosas en Cataluña cuando una mujer desea a otra que sea violada por el mero hecho de no compartir sus ideas y más aún, cuando la misma internauta reconoce en el texto que lo que dice es “machismo y todo lo que se quiera”.
La ofensa se puede  comprender en el entorno de odio y pensamiento único creado por el separatismo en los últimos cuarenta años. No se trata de una ideología cualquiera es una metaideología que ha sido inoculada en los centros educativos desde la educación infantil a la universidad. Este proceso ha contado, así mismo, con eficaz ayuda de familias catalanas y de otras que, no siéndolo en origen, encontraron el medio de integrarse despreciando su procedencia. A menudo, son ferozmente separatistas y lo he podido comprobar personalmente.
 La mujer que ofendió a Inés Arrimadas, ha sido expulsada de la empresa en la que trabajaba y ahora parece lamentarlo. Yo creo que, además, la fiscalía en estos casos de odio y fanatismo, debería intervenir de oficio.
De todo lo acontecido en este suceso lamentable, hay algo que me preocupa: no me extrañaría nada que la ofensora acabe transformándose en una heroína a la que, desde luego, no le va a faltar trabajo en Cataluña en los próximos años. Quizás, también podría emigrar a otra región donde el separatismo está muy bien visto.

                Roque Gómez Jaén (Puerto Real)