domingo, 5 de agosto de 2018

102 La luz oscura


El título de esta carta, claro ejemplo de oxímoron (combinación de palabras de sentido opuesto), es también el de la obra de Rafael Álvarez “El Brujo” que he tenido la suerte de contemplar en el teatro de Puerto Real. El artista a que me refiero ha venido en diversas ocasiones a mi pueblo y siempre ha triunfado.
En esta obra Rafael Álvarez, acompañado del violinista Javier Alejano, nos introduce en la vida y la obra de san Juan de la Cruz. El fuerte componente místico del texto no impide momentos hilarantes, como el que recoge un diálogo interminable entre monjes sobre la presencia o no de luz en la celda del santo. La luz sobre la que discutían los monjes, era la producida por los ojillos de un ratón que hacía posible que san Juan de la Cruz escribiera; la luz oscura del alma, la que verdaderamente interesaba al santo, no puede percibirse por los sentidos porque es interna. En la confrontación dialéctica de los monjes, creo detectar la influencia de Parménides y su conocido principio de identidad: El ser, es; el no ser no es. A las notas de humor ya señaladas, el actor añade guiños a los espectadores sobre la actualidad española.
La obra duró casi dos horas y el esfuerzo del artista fue muy notable. El público de Puerto Real supo percibirlo y aplaudió con generosidad la entrega de los actuantes. Rafael Álvarez lo agradeció y, al mismo tiempo, nos confesó que en un momento de la  representación tuvo dificultades con el texto. Yo no pude apreciarlas lo que pone de manifiesto su maestría, o mi falta de formación en la materia.
En definitiva, fue una noche mágica a tal extremo que nunca sabré si las goteras que caían sobre el escenario eran reales o una ilusión mística.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)