La calle Arenal me trae recuerdos de mi juventud: una
estancia de pocos días en un hostal de estupenda comida casera y algunas
salidas a una taberna cercana para degustar pulpo a la gallega y vino tinto de
frasca.
Ahora, desde que se cerró al tráfico rodado, la calle a que
me refiero es una prolongación comercial de la calle Preciados que, en estas
fechas, nos muestra el esplendor de la primavera con un buen número de árboles
en flor.
Estaba preguntando por el nombre de esos árboles de hermosas
flores blancas, cuando se nos acercó un grupito de entusiastas colegiales que
nos interrogaron por el significado de la palabra exvoto. Ignoro si se trataba
de una encuesta o la pregunta de un profesor exigente. Ya estaba a punto de
recomendarles que lo buscaran en un buen diccionario, cuando una leve racha de
viento estremeció las miles de flores de los árboles callejeros. Una nube de
pétalos blancos cubrió la zona y acabó besando el suelo. Para mi sorpresa, los pétalos caídos eran pequeños
círculos blancos del tamaño de los papelillos
carnavalescos de mi juventud.
Parecía un momento mágico muy oportuno: me despedía de Madrid y estaba a punto
de marchar hacia la estación de Atocha donde un tren me conduciría a mi patria
chica.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)