En los últimos tiempos,
ha tenido mucha difusión el término memoria histórica generado por la Ley
52/2007 que trata aspectos relacionados con la guerra civil española y el
franquismo. Yo quiero, sin embargo, mostrar mi preocupación por el escaso
interés de las generaciones actuales por nuestro pasado porque de la ignorancia
y la desmemoria, se llega al desprecio y, de ahí, a la manipulación histórica.
El 2 de mayo, en plena
desbandada de madrileños, se celebran actos oficiales en recuerdo del
levantamiento del pueblo de Madrid contra la opresión napoleónica y está muy
bien. No obstante, en mi opinión, lo que escasea es el respeto cotidiano. Si
nos acercamos a la plaza del Dos de Mayo,
en pleno barrio de Malasaña de la capital madrileña, contemplaremos un grupo
escultórico de gran belleza que representa a los héroes Daoíz y Velarde. Se
integran en un arco de ladrillo que
formaba parte del cuartel de los héroes mencionados. Lo que más me impresionó
del monumento es el descuido: las espadas que portaban los héroes han sucumbido
al vandalismo, en la estructura metálica integrada en el arco de ladrillo
cuelgan zapatos deportivos, el suelo aparece decorado con latas y vegetación…
Es una muestra más de la desmemoria histórica y de deslealtad de los poderes
públicos hacia el resto de los ciudadanos.
Un sentimiento parecido
me embargó hace algo más de dos años cuando fui a ver el monumento a Eloy Gonzalo, el héroe
de Cascorro, situado en pleno Rastro
madrileño. Hablando de esta cuestión con mi amigo Antonio Muñoz me dijo que el
abandono de esta magnífica escultura ya era evidente hace muchos años.
Pero lo más importante,
no es lo que he expresado sino el olvido del heroísmo de muchos españoles que
sacrificaron sus vidas en el cumplimiento de su deber. Los niños de mi
generación sabíamos quiénes eran los capitanes de artillería Daoíz y Velarde.
¿Cuántos los conocen hoy?
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)