sábado, 4 de agosto de 2018

038 Una maestra admirable

El 28 de enero, festividad de Sto. Tomás de Aquino, es para mí una fecha señalada por motivos personales pero también lo es por la vinculación de Tomás de Aquino con la enseñanza. Es el momento de recordar a magníficas personas que han dedicado su vida a la enseñanza.
Hoy recuerdo con emoción y gratitud a una joven maestra que, en el ya lejano 1998, ejercía como especialista en educación infantil. Solicitó ser acreditada para el ejercicio de la dirección escolar. Se me encomendó la tarea de supervisarla, y así los hice.
Visité su clase en varias ocasiones donde pude observar sus cualidades como maestra que eran muchas. Me llamó la atención que comenzaba su jornada, sentada en un banco, convocando a sus pequeños alumnos a una asamblea –rutina habitual ya en esa época-; lo hacía hablando y ellos poco a poco, sin imposición de ninguna clase, se acercaban y rodeaban a su maestra. Observé que sólo uno se hacía el remolón, reptaba por el suelo y parecía ausente; finalmente, llegaba donde estaban todos los demás.
Casi el 100% de los alumnos del centro eran de etnia magrebí, de lengua árabe y religión musulmana. Muchos de ellos eran pobres y, al que ya he señalado, se le notaban especialmente sus carencias. Recuerdo que un poco antes de ir al recreo los niños desayunaban sacando los alimentos de sus  taleguitas. En ese momento, la maestra cogía al pequeño disruptivo  de la mano y lo llevaba a un lugar que estaba fuera de mi campo de visión. Al día siguiente, se repitió la escena y me propuse saber lo que pasaba. Al tercer día me ubiqué en el lugar adecuado y, sin que la maestra lo advirtiera, pude observar como ella sacaba de una bata que estaba en el perchero el desayuno para el pequeño. Esta mujer además de una excelente maestra era una gran persona, nunca le comenté nada y nunca olvidaré su gesto.
Mientras las autoridades educativas se dedicaban a discutir sobre las más extrañas cuestiones, ella hizo suyo el viejo aforismo romano: Primero vivir y luego filosofar.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)