El pasado 21 de abril, el “Diario” nos
informaba de la petición de perdón de los obispos vascos por las
“complicidades, ambigüedades y omisiones” de la Iglesia en los años de ETA. Esta
solicitud que, aunque tardía es de agradecer, ha sido coincidente con la efectuada
por la banda terrorista ETA que tantas reacciones ha provocado.
Yo me voy referir a una “omisión” de
la Iglesia en esta materia. Para ello me remonto al año 1974 y a la crisis en las relaciones entre la
Iglesia y el Estado español, generada por la homilía sobre “el problema vasco”,
que el obispo de Bilbao Añoveros (obispo de Cádiz durante varios años y con una
calle dedicada en mi pueblo) hizo leer, obligatoriamente, en las iglesias de su
diócesis los días 23 y 24 de febrero de 1974. La lectura del documento provocó
graves tensiones entre el gobierno de Arias Navarro y la Santa Sede. Se llegó
al extremo de querer expulsar al obispo de España y, para ello, se tuvo un
avión oficial preparado en el aeropuerto bilbaíno de Sondica. En el proceso
que, obviamente, no puedo detallar, se llegó a considerar la excomunión para el
presidente del gobierno español –así lo recoge el cardenal Tarancón en sus
“Confesiones”- si cumplía con la amenaza de expulsar a monseñor Añoveros. Contrasta
la firmeza de la Iglesia ante la presión del régimen franquista con las
“complicidades, ambigüedades y omisiones” en los años de ETA por las que ahora
se pide perdón. En mi opinión, la “gran omisión” de la Iglesia ante una
organización terrorista que ha asesinado en España a más de ochocientas
personas no es otras que, en ningún momento, la Iglesia haya amenazado con
excomulgar a los miembros de ETA y a sus colaboradores.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)