Podemos le negó en el Congreso un
minuto de silencio a Rita Barberá. No me extraña la actitud de Pablo Iglesias
porque es politólogo, se rodea de ellos y, así mismo, por ellos se deja entrevistar.
Las personas de este perfil no comprenden que la política sólo es una parte de
la vida y pretenden transformar la parte
en el todo. Consecuentemente, aquellos
que se oponen a sus ideas (la mayor parte del electorado español) no les
merecen la menor consideración. Lo hemos visto en las intervenciones de
Iglesias en el Congreso. Para el recuerdo, su despedida en el parlamento
europeo.
Extraña que Iglesias siempre hable de
“la gente” pero nunca lo hace de las personas. La gente es un concepto
abstracto, lejano y fácil de transformar en estadística; alude, por lo general,
a un grupo de afines. Por el contrario, persona hace referencia al individuo,
al hombre responsable, digno y portador de derechos y obligaciones.
Desde una concepción sectaria de la
vida (muy próxima a la casta tan denostada por Podemos), fuera del grupo sólo
existe la nada y, por lo tanto, el respeto resulta innecesario.
La Sra. Barberá ha muerto sin haber
sido condenada por delito alguno. Iglesias que, al parecer, no cree en la presunción
de inocencia de los demás, ha negado a Rita Barberá algo tan valioso como un
minuto de su tiempo.
La muerte iguala y cosifica a las
personas pero los que no han muerto pueden mostrarles o no su afecto y
consideración. Las manifestaciones de los paisanos de Rita Barberá tras su
fallecimiento me hacen pensar que algo bueno haría esa señora por su ciudad.
Iglesias y sus colegas del Congreso,
no me parecen buenas personas. Sorprende que, siendo tan solidarios con todas
las desgracias del mundo, no puedan reservar un poco de cariño y respeto por
una compañera muerta. Pablo Iglesias parece no entender que no se trata de un homenaje político sino de la
conmoción que la muerte cercana provoca. La piedad y la compasión no son de izquierdas
ni de derechas, pertenecen al patrimonio de la buena gente. Ahora comprendo por
qué a los miembros de Podemos les gusta vestir de negro: están de luto por
ellos mismos o por los españoles que no pensamos como ellos. Desafortunadamente,
son personas jóvenes pero también gente triste.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)