domingo, 5 de agosto de 2018

082 Eficiencia energética y derroche


El término eficiencia viene ligado al de rendimiento. Si hablamos de eficiencia energética, se trata de un buen uso de la energía de modo que, sin perder calidad de vida, gastemos menos.
La suma de pequeños ahorros, fruto de la conciencia del  ciudadano medio, provocará un descenso de la factura energética y, al mismo tiempo, incrementará el interés de los poderes públicos por estas cuestiones. De no ser así, los gobiernos insensibles en esta materia acabarán siendo castigados electoralmente.
Un pequeño ejemplo de ineficiencia energética, lo tenemos en el mercado de abastos de mi pueblo en el que las zonas comunes están iluminadas con tubos fluorescentes obsoletos. Para colmo, he podido comprobar en innumerables ocasiones que, estando cerrado el mercado, los tubos fluorescentes  a los que me refiero permanecían encendidos. Resulta inaceptable que a la ineficiencia se una el derroche energético.
En el caso que comento, la solución es sencilla y barata: sustituir los fluorescentes actuales por otros de bajo consumo e instalar automatismos que evitarán el derroche de energía eléctrica.
En las dependencias municipales a que me refiero ya se observan diferencias de criterio con respecto a la iluminación eléctrica: en las zonas comunes, de responsabilidad municipal, el panorama es el que he descrito; en las de los respectivos locales comerciales, algunos empresarios han dispuesto lámparas de bajo consumo. Va a resultar que la ministra Calvo Poyato tenía razón cuando afirmaba que el dinero público no era de nadie.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)