sábado, 4 de agosto de 2018

033 El tren llegó a su destino


En el año que finaliza, he tenido la suerte de participar en las “Cartas al Director” del Diario. Se trata una bonita experiencia de la que hemos disfrutado un buen número de personas. Es como si fuera un tren, con origen y destino en Cádiz, que circula durante todo el año de lunes a sábado. Me lo imagino como un tren antiguo donde se leía, se escribía o, simplemente, se disfrutaba de la conversación o del paisaje. Eran tiempos en los que llegar diez minutos tarde no se consideraba una tragedia porque, a veces, la duración del viaje era irrelevante.
En el tren que nos ocupa es confortable e igualitario y sólo se nos pide que escribamos sobre lo que estimemos oportuno. Dado que la productividad de los  viajeros es superior a las posibilidades de edición, la tripulación selecciona los escritos que estiman pertinentes y, además, vela para que las opiniones se  expresen con el respeto necesario. He observado buen tono en la mayoría de las cartas, se percibe respeto, cariño y, en muchas ocasiones, admiración por personas, colectivos e instituciones. La crítica, siempre necesaria, se ejerce con mesura y huyendo del odio siempre tan corrosivo.
Como es lógico la mayor parte de los viajeros somos de Cádiz –fundamentalmente de la capital-; no faltan andaluces de otras provincias, asturianos, catalanes, madrileños y valencianos. Hay viajeros que proceden de Argentina, Gran Bretaña y Estados Unidos lo que confiere un aire cosmopolita al convoy.
Finalizado el viaje sólo nos queda esperar para ver si nuestra carta se publica o no. Como en todas las cosas de la vida hay que tener paciencia y  perseverancia. Me gusta ver mis cartas publicadas, disfruto con las cartas de los demás y aprendo de ellas pero lo  más importante es que gusten a las personas que llenan las estaciones y las leen.
Estas cartas me traen al recuerdo mi examen de acceso al bachillerato cuando tenía diez años. Tuve que hacer una redacción sobre un viaje y, ante mi escasa experiencia en ese campo, me inventé un viaje en tren desde Cádiz a Puerto Real que es mi pueblo. Dicho tren llegó con éxito a su destino y estoy seguro que al que se refiere esta Carta también lo hará durante muchos años.

                                                                                    Roque Gómez Jaén (Puerto Real)