Hace unos días en un autobús interurbano de Madrid, tuve ocasión de ver
unas imágenes en las que se mostraba un sistema que permitía tocar el piano
mediante el parpadeo de los ojos. El programa se llama Eye Play Piano, se ha probado experimentalmente y ahora se
encuentra en fase de desarrollo en un cierto número de escuelas japonesas.
Enseguida vino a mi memoria una
excelente jornada de trabajo vivida hace unos diez años en un IES de Ubrique.
Finalizado el objeto de mi visita, el director del centro me comentó que habían
adquirido un equipo muy costoso denominado IRISCOM para un alumno con graves
trastornos de comunicación. Estaba un poco preocupado porque dicho equipo
estaba dando algunos problemas y la empresa suministradora tardaba en encontrar
la solución. No pude conocer al alumno en cuestión pero sí a una profesora que
manejaba el equipo. Lo que me pareció muy emocionante fue el relato del
director al expresarme que gracias al IRISCOM el niño, por primera vez en su
vida, pudo comunicarse con sus padres simplemente con el movimiento de los
ojos. Ese día, recordaba el director, todos los asistentes acabaron llorando.
Hace casi diez
años, un IES de Ubrique era pionero en la implantación de un método de
comunicación alternativo que permitía hacer la vida un poco más agradable al
alumno afectado y a su familia. La verdad es que no tuve oportunidad de ver el
aparato en funcionamiento e ignoro si actualmente se sigue utilizando.
Esa jornada
de trabajo fue muy dichosa para mí porque comprobé la dedicación y el esfuerzo
del director del IES y de los profesores implicados. Constaté, una vez
más, que en España, pese a la dedicación
exclusiva de algunos apóstoles de la catástrofe, hay muchas cosas de las que
sentirnos orgullosos.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)