Hace uno días la inefable señora Colau, ha mostrado su
alegría por haber sustituido el nombre de la calle Almirante Cervera, situada
en la Barceloneta, por el de Pepe Rubianes, actor
galáico-catalá como, al parecer, le gustaba ser reconocido. En el acto del
cambio, la susodicha Ada Colau denominó al almirante Cervera como un facha. Rubianes se hizo famoso en toda
España cuando en la televisión pública catalana ofendió a nuestro país ante el
regocijo del presentador y de los asistentes al programa. El actor, ante el
escándalo provocado, se disculpó y afirmó referirse a la España anterior a la
democracia.
En este asunto se ha magnificado que llamar “facha” a una
persona fallecida muchos años antes del fascismo político es un anacronismo; yo
creo que eso no es lo importante. Trataré de explicarme: actualmente hasta el
más humilde concejal de España, sabe que llamar fascista a una persona sale
gratis porque el término también significa: excesivamente
autoritario (3ª acepción del término en el DRAE).
Todos conocemos el alto
sentido del deber de nuestros militares, antes y ahora, y el amor a nuestra
patria que profesan. En la campaña de Cuba, como en otras ocasiones, han
entrado en combate sabiendo que probablemente perderían la vida. La
superioridad de la flota americana sobre la española en Cuba era aplastante y
nuestros marinos lo sabían, los gobernantes también pero, por extraños motivos,
la población española estaba convencida de que venceríamos a los
norteamericanos.
Lo que más me interesa destacar de este asunto, es la falta
de piedad de la alcaldesa Colau ante el sacrificio de unas personas que luchaban
por su país. Sin embargo W. Churchill, que estuvo en Cuba en 1895, manifestó en
sus Memorias cuan desdichados eran
los españoles que trataban de conservar la integridad de su patria y comenzó a
sentir por ellos una gran piedad.
En esta historia queda claro que el almirante Cervera tenía
una patria: España; Rubianes, al parecer, tenía dos: Galicia y Cataluña y, en
mi opinión, Ada Colau ninguna porque su patriotismo empieza y acaba en su
epidermis. Podríamos calificarla de apátrida.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)