Es
sabido que los pensionistas mayores de 65 años tienen una reducción en el coste
del transporte público. También en esto existen “asimetrías” –palabra tan usada
como poco explicada- entre las distintas autonomías. Pongamos un ejemplo: un
pensionista viaja de Puerto Real a Cádiz, no más de 15 kms, y con la tarjeta de
la Junta paga 0,70 €. Por lo tanto gastaría 1,40 € en un viaje de ida y vuelta.
Si este pensionista decide hacer dicho viaje todos los días de un mes acabaría
gastando un total de 42 €.
En
una situación semejante, un pensionista madrileño puede viajar desde un pueblo
de la sierra norte de Madrid, situado a 39 kms de la capital, por un total de
12,80 € al mes utilizando la
correspondiente tarjeta de transporte.
Si hacemos unos cálculos elementales,
comprobaremos que el kilómetro de viaje es 8 veces más barato para el
pensionista de la sierra norte de Madrid. Pero, además, dicho pensionista al
llegar a la capital puede por el mismo coste utilizar los siguientes medios:
autobús urbano, metro, cercanías y metro ligero. Todo ello, sin olvidar que la
pensión media del madrileño es superior a la del andaluz.
Parece
que estas cuestiones, de gran importancia, son independientes del gobierno que tenga la comunidad correspondiente.
Seguro que están más relacionadas con la capacidad para generar riqueza y, al
mismo tiempo, gestionar eficientemente los servicios públicos. Al final, va a
resultar que el presidente González tenía razón cuando, en un ejercicio de
fuerte pragmatismo, expresó, citando a Den Xiaoping, que lo importante de un
gato no es que sea blanco o negro sino que cace ratones.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)