Recientemente la tríada
socialista compuesta por Díaz, Sánchez y López ha luchado por el poder en el
PSOE. Como es sabido el vencedor, por el momento, ha sido Pedro Sánchez y la
tríada ha quedado reducida a un dúo. El enfrentamiento en el seno del PSOE,
sobre todo cuando no gobierna, no es nuevo y la tríada que comento, me ha hecho recordar otra, en años dramáticos para la
nación española, formada por Besteiro que representaba el ala moderada del
partido, Prieto la intermedia dado que el mismo se definía como: socialista a fuer de liberal y Largo que podríamos encuadrar en
el radicalismo sindicalista. Ninguno de ellos habló de federalismo asimétrico,
nación de naciones o estado plurinacional, inventos de la maquinaria del PSOE actual,
para tratar de apaciguar a los separatistas catalanes y, al mismo tiempo,
sortear los preceptos constitucionales.
Los
actuales dirigentes del PSOE deberían leer las palabras de Prieto en exilio
donde encontrarán expresiones tales como: Amo a España en la propia belleza de su historia...Pues bien, yo me
abrazo a España y lo digo con la misma emoción que vosotros... Me declaro culpable ante
mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi
participación en aquel movimiento revolucionario… En este punto, hace referencia a lo que el profesor
Stanley. G. Payne denomina: La
insurrección revolucionaria de 1934. En mi opinión, los líderes actuales
del PSOE desconocen aspectos fundamentales de la historia reciente de España y
carecen de la humildad necesaria para reconocer los errores del pasado y del
presente. Prieto no tenía esa carencia y los hechos de los que se sentía
culpable también fueron responsabilidad de otros que, en palabras del propio
Prieto, rehuyeron el riesgo de perder la libertad y la honra.
Tengo entendido que Prieto,
preso de la nostalgia en su exilio mejicano, iba al aeropuerto de dicha ciudad sólo para ver llegar a los
aviones de Iberia. Ante tanto dolor, creo que los españoles deberíamos imponernos
un gran objetivo nacional consistente en que jamás español alguno muera en el
exilio.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)