domingo, 5 de agosto de 2018

106 La libertad de expresión


Para cualquier persona que le guste vivir en democracia, uno de los derechos esenciales del ciudadano es la libertad de expresión. En la actual Constitución Española se recoge en el artículo 20 y, al tratarse de un derecho fundamental, está especialmente protegido y no pueda restringirse mediante ningún tipo de censura previa. Pese a ello, no es un derecho absoluto y tiene límites como el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Lo expresado tiene que ver con la noticia recogida en  el Diario de las expresiones del rapero Valtonyc que, en un concierto en Marinaleda, animó al público asistente a matar a un guardia civil y a colocar una bomba al fiscal. Todo ello en un denominado “Festival por la Paz”. En casos como este, se comprende la necesidad de imponer límites a este derecho porque: ¿debemos amparar constitucionalmente manifestaciones cargadas de odio?
            No obstante, podemos tener una visión más positiva del derecho a la libertad de expresión viendo la excelente película de Spielberg: Los archivos del Pentágono. En ella, la dueña del Washington Post, encarnada en la excelente actriz Meryl Streep, resiste, en el momento cumbre de la película, las presiones de los amigos, de los asesores jurídicos, de la presidencia de los Estados Unidos y de la Fiscalía. El riesgo que corre no es baladí: la ruina de su propia empresa e incluso su ingreso en prisión. El conflicto entre los intereses de la defensa nacional, alegado por el gobierno americano, y la libertad de expresión del diario ya mencionado y del New York Times, se resuelve por el Tribunal Supremo con el argumento siguiente: Los padres fundadores han dado a la prensa libre la protección que debe tener para desempeñar su papel esencial en nuestra democracia. La prensa debe servir a los gobernados no a los gobernantes. Es de agradecer la claridad y la precisión de los jueces norteamericanos en asuntos como el que reseñamos.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)