Tras
el último atentado de Londres la primera ministra del Reino Unido Theresa May
ha expresado su reconocimiento al policía asesinado que calificó como héroe. Reconocimiento que
hizo extensivo al resto de policías que arriesgan su vida por la seguridad de
los ciudadanos. Además, afirmó que el pueblo británico no está asustado y que
su resolución en la lucha contra el terrorismo no flaqueará.
En
contraste con la realidad política española, en la que todo vale para acabar con el adversario
transformado en enemigo, nadie en el Reino Unido ha cuestionado el hecho de que
el policía asesinado estuviera desarmado; ni que el terrorista fuera abatido
por la policía; y, mucho menos aún, se ha pedido que el responsable de Interior
compareciera ante la prensa cada hora. Si comparamos el comportamiento de los
políticos británicos con el de los españoles durante la matanza del 11-M, comprenderemos
cuanto camino nos queda por recorrer.
De
toda esta cuestión lo que me ha parecido más llamativo es ver como parte de la
prensa española incluya al terrorista entre las cuatro víctimas iniciales. Se
olvidan que no se puede ser víctima y verdugo al mismo tiempo. Para obtener la
consideración de víctima se precisa sufrir daños como consecuencia de un delito
perpetrado por otro. Evidentemente, el
término es improcedente cuando un
terrorista cae abatido por la policía.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)