Desde el 26 J, Podemos debe estar
reflexionando sobre la pérdida de un millón de votos. Tres meses después, los resultados de dicha reflexión no
se han hecho públicos pese a que Podemos
alardea de ser un partido transparente.
Llama la atención que, ante una
situación de emergencia nacional, el esfuerzo de los dirigentes de Podemos se
reduce al cruce de declaraciones de sus dirigentes en torno a la metodología a
seguir para lograr el acceso al poder.
Mientras Pablo Iglesias habla del miedo que se infunde a “los poderosos”
y lo vende como un éxito, su compañero “fraternal” Errejón habla de seducir a
los que, pese a sufrir, no les confían su voto. Es decir, Iglesias difunde el
odio y Errejón seduce o lo que es lo mismo: “persuade con argucias o
halagos”. La cuestión se complica cuando
Irene Lozano nos regala su definición de seducir: “es ternura con los de abajo
y dientes afilados con los de arriba”.
La confusión creada por el miedo, la
seducción como fuente de engaño y la ternura mezclada con los dientes afilados,
se trata de aminorar con el uso constante del término fraternidad entendido como hermandad o camaradería. Desde
luego, no se trata de una fraternidad universal tantas veces buscada por los
hombres de buena voluntad.
Pablo Iglesias no abraza la idea de
fraternidad universal porque ésta es incompatible con el comunismo del que el
líder de Podemos se muestra simpatizante. Sin embargo, la Iglesia católica
tiene como aspiración la fraternidad universal y a ella dedica un esfuerzo
continuado en el espacio y el tiempo. También la masonería aspira a una
fraternidad de ese calibre.
Finalmente, la fraternidad de Podemos
si abarca a la comunidad musulmana como
se reflejó en la polémica sobre los actos de la Semana Santa en la calle. Los
líderes de Podemos comprendían que “nuestros hermanos musulmanes se sientan
ofendidos” por tales celebraciones. Iglesias, que no se distingue por ser un
jurista de altura, olvida que por el mero hecho de que una persona o
institución se sienta ofendida la ofensa existe.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)