sábado, 4 de agosto de 2018

022 La fraternidad de Podemos


Desde el 26 J, Podemos debe estar reflexionando sobre la pérdida de un millón de votos. Tres meses  después, los resultados de dicha reflexión no se han hecho públicos pese  a que Podemos alardea de ser un partido transparente.
Llama la atención que, ante una situación de emergencia nacional, el esfuerzo de los dirigentes de Podemos se reduce al cruce de declaraciones de sus dirigentes en torno a la metodología a seguir para lograr el acceso al poder.  Mientras Pablo Iglesias habla del miedo que se infunde a “los poderosos” y lo vende como un éxito, su compañero “fraternal” Errejón habla de seducir a los que, pese a sufrir, no les confían su voto. Es decir, Iglesias difunde el odio y Errejón seduce o lo que es lo mismo: “persuade con argucias o halagos”.  La cuestión se complica cuando Irene Lozano nos regala su definición de seducir: “es ternura con los de abajo y dientes afilados con los de arriba”.
La confusión creada por el miedo, la seducción como fuente de engaño y la ternura mezclada con los dientes afilados, se trata de aminorar con el uso constante del término fraternidad  entendido como hermandad o camaradería. Desde luego, no se trata de una fraternidad universal tantas veces buscada por los hombres de buena voluntad.
Pablo Iglesias no abraza la idea de fraternidad universal porque ésta es incompatible con el comunismo del que el líder de Podemos se muestra simpatizante. Sin embargo, la Iglesia católica tiene como aspiración la fraternidad universal y a ella dedica un esfuerzo continuado en el espacio y el tiempo. También la masonería aspira a una fraternidad de ese calibre.
Finalmente, la fraternidad de Podemos  si abarca a la comunidad musulmana como se reflejó en la polémica sobre los actos de la Semana Santa en la calle. Los líderes de Podemos comprendían que “nuestros hermanos musulmanes se sientan ofendidos” por tales celebraciones. Iglesias, que no se distingue por ser un jurista de altura, olvida que por el mero hecho de que una persona o institución se sienta ofendida la ofensa existe.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)