domingo, 5 de agosto de 2018

045 Mesa reservada


Desde hace unos meses, visito con frecuencia una chocolatería situada en la calle del Correo de Madrid a escasos metros de la Puerta del Sol.
Desde el primer día me ha llamado la atención, en un mirador acristalado que da a la calle, una mesa reservada para dos personas con sus platos,  cubiertos, servilletas y un ramito de flores de color rojo y gualda. Nunca he visto esa mesa ocupada y, por ello, le pregunté a una camarera si la mesa estaba reservada al rey. Me respondió sonriendo que la mesa estaba preparada para su jefe que era el rey del lugar.
La simpática respuesta me hizo pensar en otra que yo hubiera preferido: que la mesa reservada y las flores estaban en honor de las víctimas del atentado a la cafetería Rolando, que ocupaba una finca colindante con la que comento,  acaecido el viernes 13 de septiembre de 1974. Especialmente, en recuerdo de una pareja de aragoneses casados  seis días antes y que en su viaje de novios encontraron la muerte en dicho atentado.
Yo siempre que entre en la chocolatería y vea la mesa reservada, me acordaré de las víctimas de la barbarie etarra que ni siquiera han merecido una pequeña placa conmemorativa en la calle. A mi recuerdo, le uniré el deseo de que jamás se vuelva a amnistiar a asesinos como los etarras que mataron en la cafetería Rolando a un total de trece personas y dejaron heridas a decenas de ellas.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)