Hace días Susana Díaz declaraba:
“tenemos muchas asimetrías que corregir”. Pienso que se refería al “federalismo
asimétrico”, presunta solución al “problema catalán”.
El último informe Pisa señala una profunda
brecha –abusando del término, una asimetría- entre las distintas comunidades de
España. Andalucía, como es habitual, sale malparada en dicho informe. Debemos
exigir a la Junta que se esfuerce al máximo para corregir esta “asimetría”
lacerante.
La reacción de las autoridades
andaluzas a los resultados del informe
Pisa ha sido patética. La responsabilidad se achaca a factores tales como: el
origen socioeconómico de los alumnos, la herencia franquista… Son los mismos
que iban a transformar Andalucía en la California de Europa y que mediante la
enseñanza corregirían las desigualdades. Se han olvidado de las utopías y de la
“Andalucía imparable”. Ahora han descubierto el determinismo socioeconómico.
Evidentemente el origen
socioeconómico influye en los rendimientos educativos. Pero la plasticidad del
ser humano convive con las influencias genéticas y las medioambientales.
El informe citado cuestiona, en
cierta medida, el determinismo socioeconómico que tan útil resulta a las
autoridades andaluzas. Veamos: en el año 2015, las tres comunidades autónomas
con mayor renta percápita fueron: Madrid, País Vasco y Navarra y las únicas que
superaron la media europea. En el informe Pisa, Madrid y Navarra superan la
media de los países de la OCDE lo que confirmaría las tesis de la Junta. Sin
embargo, en el caso del País Vasco, los puestos que le concede el reiterado
informe, en la clasificación por autonomías, son: nº 12 en Comprensión Lectora
(CL); nº 10 en Competencia Matemática (MAT) y nº 14 en Competencia Científica
(CC). Muy negativos si hubiera una relación directa con la riqueza de dicha
comunidad autónoma. ¿Cuál ha sido la reacción de las autoridades vascas? En
primer lugar asumir los resultados y no culpabilizar a nadie y, en segundo
lugar, admitir que tenían informes internos que los hacían previsibles. Establecido
el diagnóstico, pretenden implementar medidas para que los rendimientos
educativos mejoren. Nada que ver con la intervención, desmoralizante, de las
autoridades andaluzas. Corregir esta “asimetría” - comportamiento irresponsable
de nuestras autoridades-, no tiene coste alguno; solo se precisa lealtad con
los ciudadanos andaluces y con el
organismo que ha elaborado las pruebas en las que, por cierto, se participa
voluntariamente. Por último, me gustaría se nos explique a los andaluces como
Castilla y León que en 2014 ocupaba el 8º lugar por renta percápita (por debajo
de la media española), en el informe Pisa ocupe dos primeros puestos (CL y CC) y un segundo (CM). Muy por encima de
la media española. No se evidencia vinculación directa entre la riqueza
regional y los rendimientos educativos.
Roque
Gómez Jaén (Puerto
Real)