jueves, 2 de agosto de 2018

009 Acceso a la función docente


          Hace días leí en el Diario la reseña dedicada a la conferencia impartida por la profesora Enkvist, experta en educación comparada, en las jornadas organizadas por el Círculo de Empresarios del Sur de España denominadas “Círculo de pensamiento innovador”.
            En su exposición, la profesora mencionada valoró muy positivamente el modelo educativo finlandés basándose en los excelentes resultados de dicho país recogidos en el Informe PISA (2000).
            La profesora justifica el éxito finlandés por el hecho de seleccionar profesores de un alto nivel intelectual. Algo parecido sucede con el sistema educativo coreano.
            El informe McKinsey (2007) abunda en la misma idea al afirmar que: La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes.
             En relación con esta cuestión, la Ley General de Educación de 1970 establecía: El acceso al Cuerpo de Profesores de Educación General Básica se podrá efectuar directamente desde las Escuelas universitarias correspondientes sin necesidad de pruebas posteriores en los casos de expedientes sobresalientes a lo largo de todos los estudios. Este procedimiento que no eliminó la oposición tradicional, permitió que en torno al 10% del alumnado de las distintas escuelas accedieran a la función pública habiendo mostrado, al menos, dedicación y esfuerzo. Parece razonable suponer que las personas que accedieron por este procedimiento, que exigía calificaciones altas en todas las materias, tenían las condiciones precisas para desarrollar bien su función como profesores. Nos encontramos, por lo tanto, que en 1970 España ya  disponía de un mecanismo de acceso a la función docente muy semejante al que ahora tanto se valora.
            Lamentablemente este procedimiento duró muy poco quizá porque era fruto de una Ley franquista y había que eliminarla. Además,  parece que este sistema es incompatible con el marco territorial creado por la Constitución Española de 1978. ¿Se imaginan ustedes diecisiete autonomías y el ministerio de Educación poniéndose de acuerdo en algo?
            Eliminado el sistema anterior, el actual ha permitido que alumnos con expedientes brillantes y no menos brillantes ejercicios en la oposición, se queden sin acceder a la función pública con el consiguiente daño al servicio público. Si como el sentido común y la profesora Enkvist señalan un profesorado de alto nivel intelectual es clave para un sistema educativo de calidad, el modelo actual no parece ser el más adecuado. No debe extrañarnos, por lo tanto, que España no haya salido muy bien parada en los sucesivos informes PISA (2003, 2006 y 2009).
            Personalmente, asumo las ideas de la profesora Enkvist en lo que se refiere a los procesos de selección del profesorado y su incidencia en la mejora del sistema educativo. No por ello, voy a pensar que las soluciones a los problemas educativos sean sencillas.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)