Hace unos días, una chica francesa expresaba a sus
amigos que a muchos españoles les gustaría vivir en Francia y no conocía a
ningún francés que quisiera vivir en España. El chovinismo de la joven me hizo
reflexionar un poco sobre el futuro de la U.E.
En mi opinión, en la construcción de un futuro estado
europeo que es de lo que se trata, priman los criterios económicos y la
lentitud es la característica principal del proceso iniciado hace demasiado
tiempo. Podría ocurrir que los jóvenes españoles de treinta años no lleguen a
conocer un verdadero estado europeo. Los inconvenientes abundan: lengua y
cultura, desarrollo económico dispar, reticencias a la pérdida de soberanía
nacional, política exterior a la carta, poder militar asimétrico y otras
cuestiones como los prejuicios, el chovinismo y el desinterés por los demás
países.
No soy un experto en la materia, pero creo que la
Unión se tendría que construir con criterios políticos lo que, entre otras
muchas cosas, significaría una política exterior común y un verdadero ejército
europeo. No soy muy optimista al respecto.
Convendría que en las relaciones entre europeos, el
chovinismo de paso al afecto y, para ello, nada mejor que aprender a utilizar
la expresión de amor por excelencia: “Te quiero”. Completa esta carta la expresión recién
citada en todas las lenguas oficiales de la Unión Europea:
Obichan te (búlgaro); Volim te
(croata); S´agapó (griego); Miluji te (checo); Jeg Elsker Dig (danés); Ma
armastan sind (estonio); Mina rakasten sinua (finlandés); Je t´aime (francés);
Ich liebe dich (alemán); Szeretlek (húngaro); Ta gra agam ort (gaélico); Ti amo
(italiano); Es tevi miilu
(letón);
Tave myliu (lituano); Inhobbok (maltés); Ik hou van jou (holandés);
Kocham
Ciebie (polaco); Amo-te (portugués); Te iubesc (rumano); Lu´bim ta
(eslovaco);
I love you (inglés); Ljubim te (esloveno); Te amo (español) y Jag alskar dig
(sueco).
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)