Hace unos días pude ver
el último capítulo de la serie televisiva Lo
que escondían sus ojos del que recuerdo una escena de fuerte intensidad
dramática: en ella, el excelente actor Emilio Gutiérrez Caba, en el papel de
marido burlado, pregunta a su mujer si le ha querido alguna vez. Consciente de
haber sido engañado espera una respuesta que añadida a su perdón, que está
dispuesto a conceder, le permita recuperar el amor que supone existió algún día.
¿Cuántas personas habrán formulado esta pregunta al menos una vez en su vida y,
sobre todo, cuántas habrán vivido corroídas por la duda sin tener el valor de
formularla?
Una escena semejante en
su dramatismo es aquella en la que un Forrest Gump, encarnado por Tom Hanks,
consciente de su deficiencia pregunta
a su esposa si el hijo recién nacido es normal. La escena, tan dolorosa y, al
mismo tiempo, tan cargada de esperanza, provocó fuertes risotadas en un grupo
de adolescentes que compartían con nosotros uno de esos magníficos cines, hoy
inexistentes, de la Gran Vía madrileña. Ese día comprendí que me había hecho
mayor.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)