lunes, 27 de julio de 2020

202 Las cloacas están de moda

            Entre los políticos de Podemos, opositores desde el Gobierno, se habla constantemente de las “cloacas del Estado”. En todos los países democráticos existen y pueden ser controladas; es en los estados totalitarios, muy del agrado de esos políticos, donde no se precisa control porque el fétido olor de las cloacas impregna a todas las instituciones estatales.
         Lenin, el héroe de algunos de nuestros políticos, durante un intercambio de palabras con un socialista crítico, entre otras lindezas, le definió como solo bueno para la “cloaca de renegados”. El personaje ya se disponía a buscar lugares agradables para los apóstatas de sus ideas.
En esta misma línea Máximo Gorki, socialista comprometido próximo a Lenin, denunció el golpe bolchevique y el terror que le acompañó y criticó  su “política demencial” y la “cloaca” en que se había convertido Petrogrado. Se trasladó Sorrento (1921-1928) y cuando regresó a la Unión Soviética pasó a colaborar con el gobierno comunista.
Como se ha publicado en el “Diario”, Monedero, fundador de Podemos, fue acosado en Sanlúcar de Barrameda y, entre insultos, se le invitó a que se marchara a “su cloaca”. Al parecer, el término ha tenido éxito también entre las personas que manifiestan su rechazo al partido citado.   
Nunca me ha gustado el acoso a las personas, tanto si lo practican separatistas vascos y catalanes como seguidores de Podemos, ni ahora. No obstante: “Quien siembra vientos…”.

                                            Roque Gómez Jaén (Puerto Real)   
     



lunes, 13 de julio de 2020

201 Aviso a navegantes

             En la nueva realidad, expresión poco afortunada, derivada de la pandemia del Covid-19  conviene que estemos alerta ante exigencias de las administraciones públicas que considero excesivas. Ejemplifico con dos cuestiones:
         La primera se refiere a que en la comunidad de Murcia se ha convocado un procedimiento de selección de personal interino para el Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria (Orden de 29 de mayo de 20020) que, en su artículo 9, impone una tasa de inscripción de 38,15 €. En definitiva, además de poseer medios informáticos y acceso a la Red, en Murcia “apuntarse” a una bolsa de trabajo cuesta una buena cantidad de dinero.
         El segundo ejemplo se refiere a la Resolución, de 27 de mayo de 2020, de la Universidad de Almería que convoca concurso público para formar parte de bolsas de empleo de profesores sustitutos interinos (PSI). La inscripción correspondiente, además de las exigencias expresadas anteriormente, es de 25 €. Si algún optimista se presenta a las dos convocatorias sólo se habrá gastado 63,15 €.
         Me da la impresión que se trata de un mal uso (si el caso fuera infrecuente le llamaría abuso) y desconozco si los sindicatos y las asociaciones de profesores se han manifestado al respecto.
         En mi opinión se trata de un caso más de obtención de recursos económicos machacando al más débil. Probablemente, sería innecesario si las administraciones públicas funcionaran conforme al precepto constitucional de eficacia en la gestión.

                                       Roque Gómez Jaén (Puerto Real)