sábado, 4 de agosto de 2018

040 Podemos y los niños


Últimamente hemos conocido que Pablo Iglesias, que a los 22 años se consideraba un Konsomol indignado, pretende que los niños de 14 años puedan participar con voz y voto en Podemos. Así, un niño que no ha terminado su enseñanza obligatoria ni tiene acceso al mercado laboral, podría con su voto decidir en la línea política del partido; los programas electorales; los pactos o en cualquier otro asunto considerado relevante por la organización.
Iglesias parece añorar los años en los que los jóvenes de la URSS ingresaban en el Konsomol (organización juvenil del partido comunista de la Unión Soviética), “precisamente” a los 14 años.
     El modelo de hombre soviético que exaltaba el Konsomol se ejemplifica con Pávlik Morozov, glorificado en la URSS porque con 13 años denunció a su padre. Hacerlo, le costó la vida –asunto hoy día cuestionado-. Resulta que el amor al Estado era más importante que el debido a su padre.       Esta es la cuestión: ¿puede un partido político, sea el que fuere, educar a niños de 14 años?
La Convención de los Derechos del Niño nos ayuda en la respuesta al manifestar:
El niño, todo ser humano menor de 18 años, por su falta de madurez necesita protección y cuidados.
El medio natural para su crecimiento y bienestar es la familia.
Los padres crían a sus hijos y los dirigen en el ejercicio de sus derechos.
         En todas las medidas referidas al niño prima el interés del menor.
         El niño debe ser educado en valores como: espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad.
         El modelo de persona que persigue la Convención es muy distinto del representado por jóvenes soviéticos como  Morozov o el obrero Stajánov.  Éste multiplicaba su rendimiento como minero  a cambio de mejoras salariales (en clara incoherencia con el igualitarismo soviético).
         Si la propuesta de Iglesias prospera, las autoridades competentes deberán actuar de inmediato.


Roque Gómez Jaén  (Puerto Real)