domingo, 5 de agosto de 2018

072 El poder de los maestros

Hace más de treinta años tuve la suerte de estudiar el excelente manual de Carlton Hayes: Historia Política y Cultural de la Europa Moderna. Al tratar de las reformas educativas de la III República francesa, una frase, atribuida al político francés Gambetta, se quedó grabada en mi mente hasta el día de hoy. Es la siguiente: los maestros de escuelas prusianos habían ganado la última guerra,  los maestros de escuela franceses tenían que ganar la próxima. La frase mencionada me conmocionó porque se encomendaba a los maestros franceses una tarea muy desesperanzadora.
            Hace unos días he visto, con desazón, como unas niñas catalanas de no más de diez años, afirmaban que el referéndum que se avecinaba permitiría que fueran más libres y que no se les podría manipular. Por supuesto, ellas si pudieran votarían sí en la consulta electoral a que me refiero.
He comprendido que el mensaje de Gambetta ha sido sustituido, por las autoridades catalanas de los últimos cuarenta años,  por otro consistente en transformar los centros educativos en viveros de separatistas. Mediante la manipulación más abominable, los manipulados afirman querer un referéndum para que nadie les manipule. Esta manipulación, este pensamiento único y, en definitiva, este odio a España ha sido posible porque, a diferencia de los políticos franceses de la III República, los políticos españoles no exigieron que en los centros educativos españoles nuestros niños quedaran inmunizados contra todo tipo de enseñanza reaccionaria y partidista. Lo vamos a pagar caro si, a partir del día 2 de octubre, los partidos nacionales no se comprometen a impedir que en lo sucesivo se siga lavando el cerebro de los alumnos de Cataluña.
La solución al problema, bajo ningún concepto, puede significar un incremento  de las competencias de Cataluña ni introducir cambios en la concepción del Estado: federalismo asimétrico, plurinacionalidades, nación de naciones, naciones no nacionalistas…; lindezas todas muy adecuadas para tratar de confundir al personal que, al parecer, es de lo que se trata. A diferencia de otros muchos, considero que la historia sí se puede repetir lo mismo que un organismo sano puede recaer en una enfermedad ya superada. La tragedia de España es la colaboración de los separatistas vascos y  catalanes en un único objetivo: la destrucción de nuestro país. Lo ya sufrido puede, en cualquier momento, volver a suceder. De ser así, los responsables por acción u omisión deberán pagar su culpa.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real