Probablemente todos estaremos de
acuerdo en que la Administración es la primera empresa del país: Por el número
de empleados, por los recursos que consume y por la importancia de los
servicios prestados a la sociedad.
Conocer la opinión de Pablo Iglesias en este
ámbito puede interesarnos. Acudo, como en una carta anterior, a la entrevista
publicada en Jotdown el 8 de octubre
de 2015 en la que el líder de Podemos es
preguntado si hay mucha puerta giratoria
dentro de la Administración y si haría falta algún tipo de control.
Pablo Iglesias responde que tenemos
cuerpos de funcionarios muy preparados a semejanza del modelo francés. Admite
que hay puestos que sólo puedan ser ocupados por funcionarios pero, hecha la
ley hecha la trampa, un puesto técnico puede ocuparse por razones políticas.
Ejemplifica con el cese de su padre en
la jefatura de la Inspección de Trabajo en Zamora cuando entró el PP. Le parece
mal. Por último, afirma que la Administración es de las mejores cosas que
tenemos y en los ayuntamientos los mejores aliados de Podemos son los
funcionarios.
Creo que
Pablo Iglesias no tiene formación suficiente en esta materia. Su trayectoria en
la universidad es escasa y sus ideas en esta cuestión deben asentarse. Comparto
con él que los funcionarios, por lo general, son personas preparadas y
profesionales; por ello, es difícil acceder a los cuerpos de funcionarios.
Evidentemente, hay puestos en la Administración de libre designación pero no podemos confundir
el acceso a dicha función con hacerlo a un cargo. Voy a poner un ejemplo: En
una delegación territorial de educación hay funcionarios pertenecientes al
cuerpo de inspectores de educación cuya
jefatura la ostenta otro funcionario del mismo cuerpo. Este cargo, aunque se
respeten determinadas formalidades, es de libre designación y, por tanto, se
elige por un criterio político que, en ocasiones, coincide con ser “persona de
confianza” de quien dirige el órgano administrativo nombrado. Este proceder, guste
o no, está instalado en España hace años y Pablo Iglesias debería saber que su
padre cesó en el cargo por el mismo procedimiento por el que llegó.
En relación
a que “los mejores aliados de Podemos” en los ayuntamientos son los funcionarios
me parece una expresión desafortunada. Los funcionarios no son aliados de nadie
sólo deben trabajar lealmente ajenos al color político del gobierno de turno.
El problema no es otro que, a determinados políticos, le sobran las normas y,
entonces sí, necesitan funcionarios que se prestan a ser “aliados de”.
Si tan
excelentes son los funcionarios, por qué
razón, como en su momento se reflejó en el “Diario”, incorporaron al
Ayuntamiento de Cádiz “asesores”
carentes de experiencia profesional. ¿Es que no se fían de los funcionarios?
¿Diseñan “puertas giratorias” a su medida?
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)