sábado, 4 de agosto de 2018

027 Pablo Iglesias y la Administración


Probablemente todos estaremos de acuerdo en que la Administración es la primera empresa del país: Por el número de empleados, por los recursos que consume y por la importancia de los servicios prestados a la sociedad.
 Conocer la opinión de Pablo Iglesias en este ámbito puede interesarnos. Acudo, como en una carta anterior, a la entrevista publicada en Jotdown el 8 de octubre de 2015 en la que el líder  de Podemos es preguntado si hay mucha puerta giratoria dentro de la Administración y si haría falta algún tipo de control.
Pablo Iglesias responde que tenemos cuerpos de funcionarios muy preparados a semejanza del modelo francés. Admite que hay puestos que sólo puedan ser ocupados por funcionarios pero, hecha la ley hecha la trampa, un puesto técnico puede ocuparse por razones políticas. Ejemplifica con  el cese de su padre en la jefatura de la Inspección de Trabajo en Zamora cuando entró el PP. Le parece mal. Por último, afirma que la Administración es de las mejores cosas que tenemos y en los ayuntamientos los mejores aliados de Podemos son los funcionarios.
            Creo que Pablo Iglesias no tiene formación suficiente en esta materia. Su trayectoria en la universidad es escasa y sus ideas en esta cuestión deben asentarse. Comparto con él que los funcionarios, por lo general, son personas preparadas y profesionales; por ello, es difícil acceder a los cuerpos de funcionarios. Evidentemente, hay puestos en la Administración  de libre designación pero no podemos confundir el acceso a dicha función con hacerlo a un cargo. Voy a poner un ejemplo: En una delegación territorial de educación hay funcionarios pertenecientes al cuerpo de inspectores de  educación cuya jefatura la ostenta otro funcionario del mismo cuerpo. Este cargo, aunque se respeten determinadas formalidades, es de libre designación y, por tanto, se elige por un criterio político que, en ocasiones, coincide con ser “persona de confianza” de quien dirige el órgano administrativo nombrado. Este proceder, guste o no, está instalado en España hace años y Pablo Iglesias debería saber que su padre cesó en el cargo por el mismo procedimiento por el que llegó.
            En relación a que “los mejores aliados de Podemos” en los ayuntamientos son los funcionarios me parece una expresión desafortunada. Los funcionarios no son aliados de nadie sólo deben trabajar lealmente ajenos al color político del gobierno de turno. El problema no es otro que, a determinados políticos, le sobran las normas y, entonces sí, necesitan funcionarios que se prestan a  ser “aliados de”.
            Si tan excelentes son los funcionarios,  por qué razón, como en su momento se reflejó en el “Diario”, incorporaron al Ayuntamiento de Cádiz  “asesores” carentes de experiencia profesional. ¿Es que no se fían de los funcionarios? ¿Diseñan “puertas giratorias” a su medida?

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)