domingo, 5 de agosto de 2018

062 La sanidad andaluza

Parece que corren tiempos revueltos en la sanidad andaluza, servicio que Susana Díaz denominó la joya de la Corona. En el anuario Joly 2017 Andalucía, corroborando que es tiempo convulso en nuestra sanidad, se recoge, citando al Defensor del Pueblo Español, que los pacientes andaluces no acceden a medicamentos que sí financia la sanidad pública en el resto del país lo que podría, en mi opinión, vulnerar el principio de igualdad en el acceso a los fármacos. Además, según la asociación de farmacéuticos de Andalucía, el sistema de subasta implantado en nuestra tierra tiene problemas habituales de abastecimiento y algunos de los suministradores, laboratorios indios o eslovenos, tienen dudosos controles de calidad y carecen de producción suficiente.
No soy partidario de hacer críticas globales de servicios públicos porque desmoralizan a sus trabajadores, generan desconfianza y favorecen a demagogos populistas que, en un alarde de creatividad, han llegado a afirmar que los problemas de la sanidad andaluza se solucionan cambiando las estructuras sin añadir nada más.
En estos días, he leído en el Diario que el informe generado por la inspección de servicios sanitarios en la Unidad de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Puerta del Mar es un documento público y se facilitará a la organización médica colegial, partidos políticos y sindicatos.
 Me produce perplejidad que dicho documento no sea accesible para cualquier ciudadano porque según Pablo Iglesias, de profesión politólogo, los ciudadanos somos los jefes y los políticos nuestros trabajadores. No veo razón alguna para que los ciudadanos no podamos acceder al dichoso informe. ¿Tan difícil es subirlo a la Red?
Estoy convencido de la necesidad de supervisar todos los servicios públicos y que los informes que se generen, a excepción de los relacionados con la seguridad nacional, sean de dominio público. En esta tarea se debe pedir la colaboración de los ciudadanos porque, en el caso que nos ocupa, difícilmente podremos evaluar complejas cuestiones médicas pero sí podríamos hacerlo en aspectos de la organización y el funcionamiento de los servicios médicos que utilizamos todos los días.
Hay que desterrar la idea de que la supervisión tiene un carácter punitivo por el mero hecho de ser aplicada. Por el contrario, desde mi punto de vista, es un elemento esencial en cualquier organización que pretenda ser eficiente.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)