El año citado fue para mí un año de
alegría y de esperanza; para España, lo fue de desolación y dolor. ETA celebró
el estatuto de autonomía vasco matando a 96 personas y, para ello, contó con la
colaboración de muchos: sectores del empresariado, de la iglesia y de la
universidad; el miedo de otros; el
dinero de los que no querían problemas; los que miraban para otro lado y el santuario francés a pocos kilómetros de
la frontera española.
Con 1980 Arteta da nombre a un
magnífico documental donde recoge testimonios e imágenes relacionados con el
terrorismo etarra durante ese año. Debemos agradecerle al cineasta vasco su
valor y, sobre todo, su empatía con las víctimas.
Arteta nos cuenta como el acoso a los
no nacionalistas ha sido permanente durante décadas. Se empieza por designarlos
despectivamente: maquetos, coreanos, andaluces ignorantes, chacurras…, se
continúa justificando los asesinatos: era un chivato, algo habría hecho,
traficaba con drogas, hablaba con los policías, robaba a los trabajadores, era
militar, policía, guardia civil o un “cipayo” (por ejemplo un miembro de la
policía autónoma no nacionalista que “colaboraba” con el Estado invasor)…, gracias
al acoso, las familias acababan por sentirse culpables y sus hijos en los
centros educativos o en los trabajos sentían la frialdad y el vacío: les
negaban el saludo e incluso el pésame…, los funerales se celebraban con escaso
público y, como de tapadillo, sacaban los féretros de las iglesias partiendo,
acto seguido, para lugares lejanos del “paraíso vasco”.
Está claro que los mismos que
reivindicaban el terrorismo por cuestiones étnicas, no respetaban los
mismos derechos en los no nacionalistas
que, según ellos, eran de una etnia diferente. No les quedaba más que diluirse
(término muy acertado que se emplea en el documental de Arteta) o marcharse. Es
lo que hicieron en torno a 200.000 personas lo que equivaldría al 10% de la
población vasca. Se trata un peculiar caso de limpieza étnica y un síntoma muy
claro de mentalidad totalitaria.
Después de haber visto el documental
con mucho interés me surge una pregunta: ¿Cómo es posible que digamos que ETA
ha sido vencida?
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)