La fractura social en Cataluña
también se refleja en el mundo empresarial. Hay empresarios catalanes
separatistas como el que más; uno de ellos, ha llegado a decir que no quiere
que los “españoles” compren sus productos y, en un claro ejemplo de
esquizofrenia, continúa haciendo publicidad de su empresa en los distintos
medios de comunicación “españoles”. Otros ponen una vela a Dios y otra al
diablo y, por ello, han despedido a separatistas de gran calibre incrustados en
sus fundaciones. También los hay que manifiestan antes y ahora que ser
catalanes no es incompatible con sentirse español.
Actualmente, las empresas catalanas
son más competitivas pero el proteccionismo a las mismas, aunque atenuado, no ha
desaparecido. Muchas de ellas, dependen del mercado cautivo “español”. Valga
como ejemplo saber que las empresas catalanas venden más productos en Aragón
que en toda Francia.
Esta actitud dubitativa, cuando no
interesada, de los empresarios no ha sido siempre así. Acudamos a las fuentes:
Julio Moro Morgado, informando al Diario sobre
el II Congreso Patronal celebrado en octubre de 1919, afirmaba:
Todos los periódicos de Barcelona
excepto “La Veu” (antiespañolista) manifiestan la comunidad de intereses…
He hablado con los miembros de la
Confederación Patronal sobre el problema
catalanista planteado por los nacionalistas que siguen a Cambó... Afirman
que no existe… Hacen sinceras
manifestaciones de españolismo y reniegan de campañas insidiosas que hacen daño…
Censuran “La Veu” que pretende empequeñecer el Congreso…
Moro comenta como el alcalde Martínez
Domingo en su discurso pide equidad y justicia en los acuerdos pues la opinión
pública espera algo práctico para la defensa de la riqueza nacional…
Se afirmó la nota españolista en la
sesión inaugural… Todos proclamaron…que
debía laborarse por un ideal supremo, por
una Patria única, indisoluble, fuerte y grande…Nada de política partidista ni regionalista…
Evidentemente, las expresiones en
negrita serían impensables en un congreso semejante que se celebrara en la Barcelona
actual.
Para aquellos que tienen una memoria
histórica selectiva y ahora descubren el separatismo catalán deberían saber que
el fenómeno no es nuevo: ya en 1919 mostraba sus intenciones. La diferencia es que
entonces el poder central actuaba y la dependencia de la industria catalana del
mercado nacional era casi absoluta.
Mala es una unión fraguada en meros
intereses mercantiles.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)