domingo, 5 de agosto de 2018

107 La industria necesaria


Hace unos días vi en la televisión pública un documental sobre la producción de “stevia” (planta edulcorante originaria de Sudamérica) en Conil. No parece que hubiera problema alguno con la adaptación de la planta (sucede lo mismo en localidades de Málaga y Granada) y, según expuso el agricultor ante las cámaras, la producción de “stevia” se vendía a Alemania. Esto que puede parecer anecdótico, es uno de los problemas que caracterizan la economía andaluza: somos capaces de producir productos agrícolas a precios competitivos pero no de transformarlos nosotros mismos.
De la “stevia” se extrae un poderoso edulcorante al extremo de que en el típico comprimido en que se nos ofrece, el 99% del peso es un aglutinante químico –el excipiente habitual de los medicamentos- y el 1% restante es el principio activo de la “stevia” que es lo que realmente nos interesa. En definitiva, nosotros exportamos a Alemania un cierto número de toneladas de “stevia” y los alemanes por cada una de ellas, venden a todos los países 99 Tm de aglutinantes. Evidentemente, el negocio favorece más a los industriales germanos que a los productores de la materia prima.
Si entramos en la Red comprobaremos, a modo de ejemplo, como una empresa alemana nos ofrece “stevia” en comprimidos, en polvo o en gotas. De igual forma, sucede con otros productos con la irremediable pérdida de valor añadido de los mismos.
Conviene recordar como, hasta hace pocos años, produciendo una buena parte de la cosecha española de algodón, apenas contábamos con desmotadoras para iniciar los procesos industriales más elementales relacionados con dicha planta. Ahora, cuando Andalucía produce casi el 100% del algodón español, las multinacionales lo compran con algo más de elaboración.
La rentabilidad de nuestros cultivos exige industrializar la agricultura, concentrar esfuerzos y no caer en la tentación de centrar  nuestra atención en las subvenciones porque, entre otras cosas, dependen de decisiones políticas que no controlamos.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)