viernes, 3 de agosto de 2018

020 ¡España no es Alemania!


              La frase que encabeza esta carta, la expresó Pedro Sánchez para justificar, ante un grupo de periodistas, su negativa a cualquier pacto con Rajoy. Es una obviedad de tal calibre que podría extrañarnos en boca de una persona que aspira a presidir algún día el gobierno de España.
          Sorprende que Pedro Sánchez considere posible el entendimiento de la socialdemocracia alemana con otros partidos de ideología muy diferente  y niegue dicha posibilidad a los socialistas españoles.
  Considerar que España es muy diferente a los países de nuestro entorno es una idea que se hizo popular durante el franquismo y ahora la reivindica Pedro Sánchez. El paso siguiente, es considerar que no servimos para el diálogo y que la mayoría absoluta es la única manera de poder gobernar nuestro país. Percibo como peyorativa la expresión del actual secretario general del PSOE y, desde mi punto de vista, debería explicarnos por qué aquello que es posible en Alemania, Suecia o Irlanda es imposible en España.
            A diferencia de Pedro Sánchez, el presidente González siempre tendía a compararnos con los países punteros de Europa y nos animaba a no sentirnos inferiores a nadie.
Sánchez se equivoca al no aceptar una gran coalición de partidos nacionales lo que le permitiría participar en las tareas de gobierno.   Evidentemente, un gobierno de concentración nacional no es para siempre. Se trata de acometer tareas inaplazables con el mayor consenso posible y, en mi opinión, la más importante de ellas es acabar de una vez con el chantaje de los separatistas. El PSOE debe implicarse a fondo en dicha tarea.
Creo que el problema más grave que tiene nuestro país, más aún que el económico, es el riesgo de fractura de la nación española. Pedro Sánchez, que no ignora dicho riesgo, aporta como solución la propuesta de un “federalismo asimétrico” que todavía no se ha dignado en explicar a los españoles. No lo hace por cálculo electoral y por la división interna del PSOE. Esta división no es nueva, basta con recordar los planteamientos de Largo Caballero, Indalecio Prieto o Julián Besteiro en los años previos al inicio de la guerra civil española.
En definitiva, España no es Alemania pero Pedro Sánchez tampoco es W. Brandt.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)