domingo, 5 de agosto de 2018

076 Traidores


La primera vez que oí hablar de traición fue en el colegio Padre Villoslada de Cádiz, yo no tendría más de nueve años y los excelentes maestros de mi época trataban de enseñarnos algo de historia  de España. Nos hablaban de como el lusitano Viriato fue traicionado por tres amigos suyos que negociaban con Roma; no recordaba sus nombres pero los he rescatado, se llamaban: Audas, Ditalkón y Minuros que procedían de Urso (Osuna) y eran romanos que se habían pasado al bando lusitano.
Consumada la traición con la muerte de Viriato Roma se negó  a pagarles con la conocida expresión: Roma no paga a los traidores. Los dos veces traidores perdieron la honra y no consiguieron lo que se les había prometido.
La expresión Roma no paga a los traidores, se le ha recordado como un reproche a la alcaldesa de Barcelona Ada Colau por los separatistas catalanes ante la descarada ambigüedad de dicha alcaldesa.
 En la España actual, si entendemos como traidor  a la persona que quiebra la fidelidad o lealtad que debe guardar o tener, el número de traidores es tal que Roma no podría pagarles su traición. Sin embargo, España si puede pagarles y no me extrañaría que pudiera pasar lo que según nos cuenta el profesor Aguado Bleye, en su magnífico manual de historia de España, sucedió a la monarquía visigótica: Lo que antes era una traición ahora es un acto político, que merece perdón y hasta premio. Seguramente la alcaldesa Colau procede de rancia estirpe visigoda.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)