La segunda exposición que he podido ver esta primavera en
Madrid, con protagonismo gaditano, es la denominada: Guardiamarinas: 1717-2017: De la
Real Compañía a la Escuela Naval. Dicho protagonismo es consecuencia de
que la citada Real Compañía y su correspondiente Academia nace en 1717 en Cádiz
y, por si fuera poco, la Escuela Naval de San Fernando, inaugurada en 1913,
formó oficiales de la Armada hasta 1943 fecha en la se trasladó a la Escuela
Naval Militar de Marín donde continúa. Desconozco los motivos del traslado pero
es una evidencia que en Cádiz no sólo emigran las personas, también lo hacen
instituciones seculares.
La exposición está ubicada en
el Museo Naval de Madrid situado en el
céntrico Paseo del Prado. Se exhiben más de ochenta piezas que en cinco
espacios nos muestran la evolución histórica de los guardiamarinas. La mayor
parte de los fondos exhibidos pertenecen al Museo Naval y se complementan con
otros cedidos por numerosas instituciones culturales o de la propia Armada.
La visita a
la exposición es muy recomendable porque es una muestra más del interés que
pone la Armada en todo lo que organiza. Es, además, una buena ocasión para
visitar el museo en el que se integra y comprobar la atención y el cuidado que
se presta al material expuesto. Nos ayudará, indudablemente, a conocer un poco
más la historia de nuestra Armada que es lo mismo que decir la historia de
España.
Las LIV Jornadas de Historia Marítima, celebradas en
abril, también se dedicaron a los trescientos años que se conmemoran. La huella
de Cádiz es tan fuerte que de las seis ponencias desarrolladas, tres abordaron
cuestiones relacionadas con nuestra provincia: la Real Compañía de Caballeros
Guardiamarinas; las sedes y cuarteles de dicha Real Compañía y la Escuela Naval
de San Fernando.
La Armada, pensando
en los más pequeños, ha previsto en la exposición actividades como talleres y
cuentacuentos.
Afortunadamente, he visitado el Museo Naval en diversas
ocasiones. En la que comento he podido observar como, al inicio de la jornada, un
jefe de la Armada pasaba revista a las dependencias museísticas. Es una buena
costumbre que los directivos de otras instituciones culturales deberían imitar.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)