domingo, 5 de agosto de 2018

090 Bartolomé Bennassar


Hace algún tiempo, en uno de esos mercadillos de intercambio de libros de las bibliotecas, me llamó la atención un libro de Bartolomé Bennassar titulado: Franco. Me sorprendía que el eminente historiador francés escribiera sobre el general Franco siendo especialista en Historia Moderna de España. Yo estudié un manual suyo sobre la temática ya mencionada y leí con mucho interés su obra sobre la Inquisición española. Siempre he considerado a Bennassar como un gran historiador.
No tenía la intención de hacerme con la biografía de Franco pero al hojearlo en las  páginas de agradecimientos del autor y del índice, aparecía el siguiente texto escrito a mano: Este libro contiene algunas verdades históricas, muchas mentiras y abundantes exageraciones camufladas y con muy mala leche. Lo dice y afirma quien ha vivido este período de la Historia de España de principio a fin. No he podido terminar la lectura de este libro, por las muchas incorrecciones, exageraciones y falsedades que contiene. Soy testigo imparcial de ello, por haberla vivido íntegramente. El autor de estas notas también puso su nombre completo, la fecha: 24 de junio de 1996 y un lugar: Granada.
El párrafo ya mencionado, me animó a hacerme con el libro y leerlo con interés. Su lectura no me ha defraudado, Bennassar no siente simpatía por Franco pero eso no le impide tratar su etapa de gobierno con honestidad y respeto al pueblo español al que conoce muy bien. Creo que Bennassar no forma parte de aquellos, historiadores o no,  que identifican la historia con la interpretación política del pasado; además, en diversos momentos, el autor del libro afirma que no es partidario de la historia con omisiones (fenómeno frecuente entre los autores que tratan sobe la dictadura del general Franco).
Posiblemente, la persona que no fue capaz de terminar la lectura del libro que comentamos, sesenta años después de que comenzara la guerra civil, aún  estuviera gravemente afectada por dicha contienda. Lo expresado me hace pensar que cuando en la Transición  se nos hablaba de “perdón y olvido” y de la necesidad de una política de concordia nacional, muchas personas no pudieron o no quisieron asumir dichos principios. Ahora, cuando apenas quedan supervivientes de la guerra civil, las viejas heridas supuran de nuevo.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)