Hace unos días hemos sabido por la prensa que la justicia francesa ha condenado a
un terrorista vasco a cadena perpetua por el asesinato de un gendarme francés.
En una situación
idéntica en su maldad, el asesino de un guardia civil o de un policía nacional
en España sufre, indudablemente, una pena más benévola. Por ello, los españoles,
en deuda permanente con policías y guardias civiles, deberíamos tratarlos con
más consideración y evitar hechos lamentables, como el que algunos guardias
civiles se vean obligados a comprarse sus propios chalecos antibalas para poder
proteger sus vidas. ¿Cree usted, amigo lector, que una situación semejante la
toleraría la sociedad francesa para sus gendarmes?
Mi envidia (según algunos
es el pecado capital de los españoles) se potencia cuando dos presuntos
defectos de los franceses: el chovinismo y la avaricia, son transformados por el
pueblo francés en un sano patriotismo y una fortaleza económica, apoyada en el
ahorro, que ha permitido a Francia soportar fuertes turbulencias financieras tanto
ahora en el seno del euro como antes con el franco como moneda nacional.
Roque Gómez Jaén
Puerto Real (Cádiz)