domingo, 29 de diciembre de 2019

175 Urracas siglo XXI

             Siendo un niño conocí la palabra urraca por primera vez. Leía un tebeo protagonizado por “Doña Urraca”: personaje siniestro representado por una señora delgada vestida de negro, rostro hundido y nariz aguileña donde se posaban unas gafas; casi siempre iba corriendo y portaba un paraguas listo para golpear. Afortunadamente, su maldad nunca triunfaba y su contrapunto era un personaje muy bondadoso llamado Caramillo.
         Con los años aprendí que había unas aves llamadas urracas, cuyo hermoso plumaje blanco y negro contemplé por primera vez en El Escorial; según decían, eran ladronas de objetos brillantes que acumulaban en escondrijos.
Leyendo libros de historia conocí que diversas infantas de Castilla tenían dicho nombre y lo corroboré en Covarrubias, lugar donde visité el panteón de los condes de Castilla y admiré la mole pétrea llamada “El Torreón de doña Urraca”, al que no pude acceder.  
De un tiempo a esta parte, las urracas han proliferado y se dejan  observar en “Las Canteras” y en “La Algaida” de Puerto Real. Todo esto viene a cuento porque, hace unos días, vi dos ejemplares de estas  hermosas aves en los andenes de la estación de ferrocarril de Cádiz. Siempre me ha intrigado la rápida expansión de las urracas y, contemplándolas en toda su belleza, lo comprendí: ¡“Han llegado a Cádiz en nuestro Alvia y querían reclamar porque les gustaría hacerlo en AVE, aunque sea de bajo coste”!
                                          Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 22 de diciembre de 2019

174 Universidad y rendimiento

            La semana pasada el ‘Diario’ nos informaba que la financiación de las universidades iría unida al rendimiento; además, se pretende la búsqueda de la excelencia como objetivo principal y, como premisa, aumentar y mejorar la capacidad de producción de conocimiento. Todas esas ideas me parecen razonables, es el desarrollo de las mismas  lo verdaderamente difícil. En todo proceso de mejora se precisa conocer el punto de  partida que, en nuestro caso, no es bueno. Basta con echar un vistazo, a los resultados de estudios nacionales  como el de la fundación BBVA-Idie o informes mundiales como el  ARWU-2019, en la materia. En ninguno de ellos salen bien paradas las universidades andaluzas; a modo de ejemplo, entre las 500 mejores universidades del mundo sólo aparece Sevilla. Podríamos tener como meta mejorar estos resultados, cuyos indicadores son conocidos por todos; por ejemplo, el estudio ya citado del BBVA mide: docencia, investigación e innovación y desarrollo tecnológico.
También tendremos que considerar cuestiones de tipo cuantitativo, como las recogidas  el “Anuario-2019” del grupo Joly,  que afectan a las universidades andaluzas a saber: el abandono educativo temprano que en Andalucía es el más alto de España y de toda la Unión Europea (23,5% del tramo de edad 18 a 24 años) lo que constituye una “selectividad paralela” a la oficial. Si añadimos que la tasa de investigadores es muy inferior a la española, lo mismo que la evolución del gasto en I+D (investigación y desarrollo) y en gasto comparado en I+D (inferior al 50 % de la europea) la perspectiva que se nos presenta no es halagüeña. Las desigualdades, no van a desaparecer con facilidad a menos que la sociedad tome conciencia de la gravedad del problema. Se precisa un esfuerzo continuado de todos los implicados en la mejora del sistema educativo, entre los que incluyo al empresariado; dichas mejoras, partiendo de una situación tan negativa, pronto serán perceptibles. La tarea merece la pena porque nuestros alumnos, de todos los niveles, no se merecen que perdamos la esperanza.
                                                            
                                                             Roque Gómez Jaén (Puerto Real)
           

lunes, 16 de diciembre de 2019

173 Julio Moro y Aurelio Ripoll

        Julio Moro, periodista muy apreciado en Cádiz, dedicó  su artículo del “Diario”, fechado el 13 de enero de 1919, a su amigo Aurelio Ripoll recién fallecido en Madrid donde estaba destinado como médico militar. Moro le recordaba como un escritor culto, poeta delicado, autor cómico y periodista del “Programa” en la ‘época gloriosa del periodismo gaditano’.
Nuestro periodista nos comentaba que Ripoll hacía muchos años que faltaba de Cádiz, y que las relaciones se reanudaron tras la publicación en el “Diario” del artículo titulado “D. José Navarrete”. En una carta Ripoll le expresaba a Julio Moro que cuando falleciera la parte de su biblioteca dedicada a Cádiz, le sería enviada para que se integrara en el Museo Iconográfico. Era una muestra de su cariño por su amada “Tacita”.
Julio y Aurelio son dos gaditanos de su tiempo: patriotas, cultos, condecorados por sus actos y, sobre todo, compartían su amor por Cádiz.
Pero compartían algo más: Julio Moro recordaba con tristeza la llegada a Cádiz de los soldados repatriados de Cuba donde: ‘No eran tratados como vencidos sino como mártires que se sacrificaron en holocausto de una obligación sacrosanta’. Esa misma tristeza, tuvo que sentirla Aurelio Ripoll porque él, como médico segundo militar, formaba parte de esos soldados vencidos que, a bordo del buque ‘San Francisco’, retornaban a su patria.
Lamentablemente, el destino también tenía previsto que coincidieran en el listado del ‘Fichero General Masónico’ pese a que Aurelio murió a fines de 1918 o en la primera quincena de 1919, y su amigo Julio el 14 de diciembre de 1933. Para nuestra desgracia, en nuestro país hay cosas que no se perdonan ni con la muerte.

                                                   Roque Gómez Jaén (Puerto Real

miércoles, 4 de diciembre de 2019

172 El cementerio de "EL Trocadero"

          En el sistema defensivo de la bahía gaditana ‘Fort Louis’ protegía la entrada al caño de la Cortadura. El fuego combinado de dicho fuerte y el de los castillos de Matagorda y Puntales, hacía difícil la entrada de los buques atacantes en dicha zona. A veces, sobrevolando en las hemerotecas, se encuentran noticias llamativas como las que he obtenido, en las del ‘Diario’ y ‘La Dinastía’, referidas a ‘Fort Louis’.
         En primer lugar, en el año 1885, los obreros de Puerto Real que trabajaban en la Carraca, pasaron una cuarentena de cinco días en dicho fuerte, por la epidemia de cólera que azotaba mi pueblo, antes de incorporarse a su puesto de trabajo. Es decir, ‘Fort Louis’, o lo que quedaba del mismo, hacía las veces de lazareto.
Posteriormente, el fuerte fue utilizado para atender a los militares enfermos repatriados de Cuba durante los años 1898-99 y de las 232 personas ingresadas fallecieron 104, el 44,83% del total;  dicho porcentaje es el más alto, con diferencia, de los cinco centros sanitarios gaditanos que atendieron a dichos repatriados. Deduzco que allí eran enviados los enfermos más graves.
         Posteriormente, ya en el año 1916, Jacobo Butler, miembro de la Real Academia Hispano Americana, solicitó que se gestionaran los medios para erigir una columna fúnebre en el cementerio de ‘El Trocadero’: ‘donde fueron enterrados los restos de aquellos desgraciados servidores de la patria, que la perdida de las Antillas devolvió a España exhaustos y afligidos y, en Fort Louis, que les libró de sus padecimientos y desdichas’.
         He indagado entre mis paisanos y ninguno me ha sabido decir si en la zona de “El Trocadero” ha existido alguna vez un cementerio. Creo que la columna, nunca tan merecida, tampoco se erigió. Me gustaría equivocarme.

                                          Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

martes, 3 de diciembre de 2019

171 Obviedades y funcionarios maleables

Tras la sentencia por el caso de los ERE, se ha desencadenado una campaña mediática destinada a reivindicar la honradez de los ex presidentes de la Junta Chaves y Griñán, y señalar que dicha sentencia puede ser revocada por el Tribunal Supremo. Son obviedades que no se proclamarían si nuestros políticos tuvieran mejor concepto de los ciudadanos. Lo importante, es que la sentencia declara probado que diecinueve de los veintiún acusados  han sido condenados por prevaricación, por malversación o por ambos delitos.  
Hay prevaricación cuando la autoridad o funcionario público dicta, a sabiendas, una resolución injusta y malversación, cuando los mismos autores, sustraen o consienten que un tercero sustraiga caudales o efectos públicos que tienen a su cargo.
         Está claro que, desde el punto de vista penal, tan grave es llevarse el dinero a casa como consentir que otros lo hagan. Hay que destacar que en la sentencia sólo han sido absueltos el ex interventor general de la Junta y el ex jefe del gabinete jurídico pese a que las defensas, desde el primer día del juicio, pretendieron responsabilizar de los delitos a los funcionarios. En el juicio ha quedado demostrado que, durante años, la intervención denunciaba auténticos delitos y no simples irregularidades.
Procuro no alegrarme del mal ajeno pero la sentencia me satisface  porque la ley es igual para todos; los interventores cumplieron con su deber y, finalmente, porque crear órganos opacos a la supervisión fue una mala idea. Si nuestros políticos entendieran que su primer deber es cumplir y hacer cumplir la ley no habría casos como el que tratamos.  
Una reflexión final: tramas como la de los ERE, necesitan la colaboración de funcionarios “maleables” que, con un sentido de la lealtad erróneo, favorecen este tipo de escándalos; así mismo, tengo la convicción moral de que muchos informes, reglamentariamente elevados, yacen en un cajón o en un dispositivo informático, esperando que hechos punibles prescriban.

                                Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

lunes, 25 de noviembre de 2019

170 Lengua materna

Hace unos días Joan Margarit, premio Cervantes 2019, en un breve reportaje de la televisión pública mostró su malestar por haber aprendido la lengua castellana, que no era la suya, a golpes. También afirmó: ‘que el poema debe ser escrito en lengua materna’, lo que comparto plenamente. En este punto, merece la pena recordar lo acaecido con la ‘cuestión lingüística’ en Cataluña durante los últimos cuarenta años. Ya en la Transición, los entonces separatistas camuflados, insistieron en que los alumnos de lengua materna catalana debían ser escolarizados en dicha lengua y numerosos pedagogos avalaron la propuesta; al mismo tiempo, se  favorecería el éxodo del profesorado castellano-parlante (varios miles de funcionarios docentes abandonaron Cataluña).
           Logrados estos objetivos, llega un momento en  el que al alumnado de lengua materna castellana se le impone un modelo de inmersión en  catalán y, al mismo tiempo,  se minusvalora su lengua doméstica (en este caso los ilustres pedagogos callan). Sabemos que durante años, en determinados centros docentes catalanes, el alumnado no podía expresarse en castellano ni en los recreos. Al mismo tiempo, se sancionaba a los empresarios que rotulaban sus negocios en castellano (lengua oficial de España).
El señor Joan Margarit, a sus ochenta y un años, aún sufre porque en su niñez no podía expresar elevados conceptos en una lengua que no era la suya. En realidad él, como muchos otros españoles, soportaba las consecuencias de una dictadura sin haber sido responsable de su llegada.
Ahora, en un régimen de libertades, estoy convencido que el Sr. Margarit se sentirá solidario con los niños de lengua vernácula castellana a los que se les impide la libre expresión en su idioma. Aquellos que sabiéndolo lo permiten, no son mejores que los funcionarios franquistas.

                                      Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

miércoles, 13 de noviembre de 2019

169 La era de los patriotas

Trump, en su campaña electoral, apeló al patriotismo de los estadounidenses, y le fue bien. En España algunos están dispuestos a seguir su estela y parece que la idea no cuaja. Es probable que se deba al hecho de que históricamente se vincula dicho concepto a una ideología cuando, en mi opinión, el patriotismo no tiene color; es más, creo que hay patriotas de ideologías diversas pero unidos, sencillamente, por el amor a la patria común. Para no caer en el fanatismo, es imprescindible que se respete a aquellos que por el motivo que sea no sienten amor por su patria.
También en otros países el patriotismo ha sido poco valorado. Sirvan de ejemplo intelectuales como Ambrose Bierce que lo define como ‘basura combustible utilizable por cualquiera que tenga la ambición de ensalzar su propio nombre’ o Samuel Johnson que lo consideraba como ‘el último refugio de un canalla’.
Por lo general, se acepta que el patriotismo es un sentimiento que nos une a nuestra patria y nos lleva a querer su grandeza y prosperidad; más que amor al suelo, es amor al pasado y respeto a las generaciones que nos han precedido. Para evitar la confusión, deberíamos considerar que  el patriotismo es algo natural y espontáneo, mientras que el nacionalismo  es racional y vinculado al Estado. El patriotismo, pese a su etimología, es también la patria adoptiva para aquellos que se sienten bien integrados y comprometidos con ella.
En ‘El Diccionario del Lenguaje Filosófico’ de P. Foulquie, se cita  a Menéndez Pidal que en 1947, sobre esta cuestión, expresaba: “El amor a la ‘patria chica’, nacido con los imborrables recuerdos de la infancia, se queda en mezquindad y pobreza si las experiencias y las ideas generosas de la juventud no lo extienden a la patria grande, la patria a secas; como el amor patrio degenera también en una limitación si la mayor madurez del hombre no lo comparte con el de la patria universal […]”. Hoy que sufrimos crisis económicas globales y se prevén catástrofes del mismo signo, deberíamos, en concordancia con la hermosa intuición de Menéndez Pidal, aspirar a un patriotismo supranacional.

                                                  Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

lunes, 11 de noviembre de 2019

168 Sísifo en Puerto Real

Sísifo es un personaje mitológico que siempre me ha llamado la atención por su audacia: engañó dos veces a Tánatos (el dios de la muerte), y por el castigo que se le impuso por su soberbia: subir una piedra enorme por un terreno elevado y dejarla caer al llegar. Es el símbolo del trabajo sin sentido que, para un griego, debería ser una pena insoportable.
Ahora, anciano y ciego, los dioses, compadecidos pero inflexibles, le han permitido que vuelva a la superficie de la tierra y que su jornada de trabajo la invierta en algo útil para el lugar que elija. Sísifo ha escogido Puerto Real porque su principal problema es el paro. Sus planes a corto y medio plazo son: evitar que los pinitos que los niños siembran en ‘Las Canteras’ prosperen, impedir que los árboles que se plantan en la alcorques vacíos cuajen, destruir la valla perimetral del parque mencionado (tarea muy útil para su propaganda), desviar los aspersores para que el agua no caiga en la zona prevista, ignorar los postes de hormigón existentes en zonas ajardinadas y en el parque citado, ‘ilustrar’ paredes limpias, martillear las letras que nombran nuestro pueblo en una rotonda, incrementar el deterioro de farolas y asientos del paseo marítimo, fomentar que en isletas o en zonas próximas a la calzada, se planten dragos, olivos, pinos, eucaliptos… que, inexorablemente, deberán ser arrancados.
Sísifo, de esta forma, ha conseguido que en Puerto Real  arraigue la idea de que un pueblo sucio genera trabajo. Por ello, el plan actual de limpieza fracasará al insistir en limpiar más cuando deberíamos ensuciar menos.
Sísifo, en comisión de servicio, no ha planificado a largo plazo porque, dentro de unos años, toda nuestra energía no se invertirá en destruir sino en construir enormes obras públicas que contengan el avance del mar. De este modo lo que los gaditanos del siglo XVIII denominaban arrecife (el camino de Cádiz a San Fernando), se transformará en un gran dique, Mientras, Sísifo se habrá marchado a Jaén, rodeado de olivos y a buena altura, y Puerto Real le habrá nombrado hijo predilecto por fomentar el empleo.

                                                            Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 3 de noviembre de 2019

167 Ignorancia culpable

          En estos días de tribulación, algunos responsables políticos alegan en su defensa que desconocían que el separatismo catalán fuese tan violento y tan desestabilizador para  nuestro país. Avergüenza el descaro y el desconocimiento del que hacen gala de modo que, en vez de resolver el problema más grave que padece España, dedican su esfuerzo a cuestiones menores.
El separatismo catalán viene de antiguo y la prensa histórica gaditana, consciente del problema, puede iluminarnos al respecto con ejemplos como los siguientes:
 En el “Diario de Cádiz” del 22 de octubre de 1920, el periodista Julio Moro recoge, haciéndose eco de lo expresado por su colega en Nueva York Miguel de Zárraga, que los separatistas catalanes afincados en los Estados Unidos, aprovechando la llegada del acorazado Alfonso XIII a dicha ciudad, han solicitado al presidente Wilson  que libere a Cataluña por cualquier medio.
En el periódico “La Información”, en su editorial del día 30  de diciembre de 1918 titulado: “Aún no asamos y ya…”, narra la sorpresa ocasionada por la “embajada catalanista” a París en la que los separatistas llevaban como representantes a Cambó y Rodés (exministros del gobierno español) para conferenciar con los prohombres que llevan la dirección de los asuntos mundiales. ¿Nos asombraría hoy? Finaliza el editorial del modo siguiente: “Ante estos trabajos de leso patriotismo, solo cabe la unión de los buenos patriotas, al mágico grito de ¡Viva España, una e indivisible!”
En “El Correo de Cádiz” de 11 de diciembre de 1918 se recoge como la Sociedad Patronal, enérgica y unánimemente, protesta por las propuestas catalanistas porque, textualmente: “ocultan en su fondo un propósito de separación y de independencia con los ideales de unión y engrandecimiento de la Patria”.
En definitiva, los gaditanos de hace un siglo estaban al tanto de las intenciones de los separatistas. Los que ahora alegan ignorancia no son dignos de representarnos porque hay muchas clases de ignorancia pero la peor de ellas, es la culpable.

                                          Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


sábado, 26 de octubre de 2019

166 Admiración y vergüenza

Mi admiración para Paula la catalana que, ante las cámaras de televisión, en pocos minutos dio una lección sobre lo que ocurre en Cataluña a políticos ignorantes. Al mismo tiempo reclamó la solidaridad del conjunto de españoles porque, indudablemente, no la percibe. En lo que a mí  respecta, le pido perdón por la parte que me corresponda.
Vergüenza porque en Cádiz haya habido manifestantes partidarios de las tesis de los separatistas. Mucha vergüenza sentiría también Ricardo Cano que en un poema suyo dedicado a Cádiz, publicado hace más de cien años en el “Diario”, expresaba:
Dos veces en la Historia diste vida
a la nación anonadada,
una en su independencia amenazada;
otra en su libertad escarnecida.

         La vergüenza que siento por la ignorancia culpable de algunos políticos, requiere más espacio; espero que la gentileza del “Diario” hacia los que expresamos nuestras ideas en libertad, me lo conceda en una próxima ocasión. Aquellos compatriotas nuestros que  en Cataluña no pueden ejercer sus derechos,  merecen que los tengamos siempre en nuestros pensamientos. Debemos, además,  recordar que el separatismo lleva enquistado en Cataluña más de cien años y, ahora, sólo nos muestra su verdadero rostro. En mi opinión,  Karl Popper acertó de lleno al expresar que la tolerancia no debe practicarse con los intolerantes. Un pensamiento tan lúcido como el suyo, se echa en falta en estos trágicos momentos para nuestro país.
                                               
                                        Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

sábado, 19 de octubre de 2019

165 Orden sin ley

No me gusta que el ornato de las ciudades  incluya pintadas de dudoso gusto; sin embargo, sí me interesan las expresiones escritas en las paredes porque perduran y pueden ayudarnos a comprender la situación en la que vivimos.
Hace unos días me llamó la atención un letrero que decía: Orden sin ley. Mire usted por donde, tanto orden como ley son términos polisémicos como se puede comprobar en el diccionario de la Real Academia Española. Si el orden lo entendemos como una situación de normal funcionamiento de las instituciones públicas y privadas, en la que las personas ejercen pacíficamente sus derechos y libertades, es evidente que no es posible en ausencia de leyes o normas en general.
Ahora bien, si al autor de la pintada lo que no le gusta son las leyes actuales y es partidario del pensamiento único, es evidente que las normas democráticas (las leyes) les sobran y la libertad también.
         En mi opinión, no es posible vivir en orden sin leyes pero sí lo es vivir con leyes y en desorden. Sólo se precisa que los que tienen el deber de imponer las normas, democráticamente elaboradas, miren para otro lado.
No conviene caer en la desesperanza y, por ello, acabo con unas hermosas palabras del profesor Benigno Pendás, referidas a un aprendizaje sencillo y elemental, que extrajo de los clásicos: “la libertad bajo el imperio de la ley es la única forma digna de la vida verdaderamente humana”.

                                                  Roque Gómez Jaén (Puerto Real)






sábado, 12 de octubre de 2019

164 El periodismo mata el libro lentamente


De este modo tan llamativo se expresaba Patrocinio de Biedma, una mujer formidable, en el número 1 de la revista Cádiz, de letras, ciencias y arte, en el muy lejano 1877.
Hoy nos extrañaría que una persona que ejercía el periodismo y era propietaria de la revista nombrada, se manifestara así. Patrocinio pensaba que el desarrollo del periodismo ponía en peligro la difusión de la cultura a través del libro. Sagazmente, creía que en la misma prensa estaba la solución del problema; se trataba de llevar la literatura en pequeñas dosis al periódico, y así lo escribía: “Hay que desleír el libro en el periódico”. Para atraer al lector, ponía como condición que los asuntos tratados fueran importantes, variados y bellos. Debería evitarse la materialidad grosera y el intelectualismo exagerado. Se pretendía  elevar el gusto del pueblo y los periódicos literarios como el que ella presentaba, serían de gran utilidad para alcanzar dicho objetivo.
Patrocinio era consciente que la mayoría de las revistas de esta índole se publicaban en Madrid y, por ello, se marca como meta no dejar que la capital los absorbiese sino que, por el contrario, los artistas ubicados en Madrid colaboren con ella y, al mismo tiempo: “darles a conocer los esclarecidos escritores que, sin duda por indolencia del carácter meridional, se olvidan ellos mismos de su valor, y vegetan en provincias, tal ha sido la idea que nos ha guiado al fundar esta revista”.
Pasados los años, los periódicos no hacen peligrar los libros sino que, por el contrario,  conviven en armonía. El problema actual es, con independencia del formato empleado, la permanencia de la prensa escrita y de su capacidad para analizar la realidad. Se trata, en definitiva, de un periodismo meditado, no vociferante, del que  España, acosada en diversos frentes, está muy necesitada.

                                         Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 29 de septiembre de 2019

163 El trabajo del Rey

En fechas recientes, los medios de comunicación se han hecho eco de las palabras de Pablo Iglesias en las que instaba al Rey a que ejerciera su función arbitral con Pedro Sánchez. Otros dirigentes de Podemos han afirmado que el papel del Rey no podía burocratizarse.
Como muy bien expresa el catedrático de la UNED Torres del Moral, los poderes regios son muy recortados porque incluso sus funciones-competencias no son autónomas. Es decir, sus actos son refrendados o autorizados y el Rey ejerce una magistratura de autoridad e influencia. Con su neutralidad, añade, contribuye a que el pluralismo se respete.
A Pablo Iglesias, de tendencias republicanas, no le gustaría que el Rey disfrutara de atribuciones como: Nombrar y separar libremente al Presidente del Gobierno; poder disolver las Cortes hasta dos veces; suspender las sesiones ordinarias del Congreso… Son algunas de las recogidas en la Constitución de 1931 para el Presidente de la II República que también era el Jefe del Estado. Niceto Alcalá Zamora, el primero en ocupar el cargo, pese a que sus actos necesitaban ser refrendados, hizo todo lo posible para mantener fuera del gobierno al partido mayoritario porque lo consideraba un deber moral y político. No debe extrañarnos que Stanley G. Payne manifestara que Alcalá Zamora desbarató el Parlamento.
  Teniendo en cuenta los antecedentes, creo que la función moderadora y de arbitraje del Rey, que no gobierna pero influye, es un ejemplo de exquisita neutralidad muy conveniente en la crispada vida política española.
Si la Jefatura del Estado la ocupara un político de partido, España añadiría un problema más a la larga lista de los que ya padecemos estoicamente.
     
                      Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

        


162 Proteger la literatura

En el año 1878 Patrocinio de Biedma publicó, en la revista Cádiz que dirigía, un artículo sobre la literatura española en el que proponía a la reina María de las Mercedes los medios para protegerla. Han pasado muchos años y hoy, probablemente, no sea necesario proteger nuestra literatura pero sí nuestro idioma.
Hay dos ámbitos muy importantes que deberían tomarse muy en serio cuidar nuestro idioma: el educativo y el periodístico (fundamentalmente el deportivo) y a ellos me voy a referir.
Hace unos días, un maestro muy entusiasta narraba en la radio como enseñaba a sus alumnos a cuidar el medio ambiente. Es difícil no estar de acuerdo con él pero, en el transcurso de la entrevista, deslizó un término sorprendente: Estadisticar. Se  refería a que, con los datos suministrados por sus alumnos, se elaboraban estadísticas. No dudo de la buena voluntad del maestro pero estimo conveniente, en la línea propuesta en su día por Lázaro Carreter, que maestros y profesores, con independencia de su especialidad, cuidaran nuestra lengua.
En la radio deportiva se escucha con frecuencia el término resetear. Está tan en boga, que un futbolista muy conocido lo repite hasta la saciedad. Podría sustituirlo, perfectamente, por reiniciar o volver a un estado inicial.
 Hoy estamos tan contentos con la victoria de la selección española de baloncesto (algunos ironizan si no se emplea el término basket), que las siglas MVP (jugador más valioso en inglés) se leen y escuchan en todas partes. Simplemente, podríamos decir: “mejor jugador del campeonato”. También es frecuente en la radio deportiva utilizar el término performance que tiene múltiples equivalentes en castellano: ejecución, cumplimiento, actuación, desempeño…
Aunque no me gusta el fanatismo, pienso que debemos cuidar nuestra lengua porque, entre otras cosas, forma parte de nuestra identidad como pueblo; por ello, si disponemos de palabras adecuadas en castellano debemos utilizarlas. En caso contrario, no me parece mal el uso de extranjerismos hasta que la Real Academia de la Lengua consiga encontrar términos que los sustituyan. En ocasiones, se tiene poco éxito tal y como sucede con la palabra güisqui propuesta por  la institución ya nombrada.
                                     
                                     Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

viernes, 13 de septiembre de 2019

161 454 metros de tela


         Ya hace algún tiempo comenté que, en los primeros meses de 1918, el doctor gaditano José M. de Puelles tenía previsto dar en Cádiz una conferencia sobre la radioscopia sin peligro para el operador. Enterado de las dificultades que pasaban los niños del Hospicio gaditano, se propuso ayudarles cobrando la entrada a la conferencia y amenizarla con otras actividades. Solicitó y obtuvo la ayuda del “Diario” pero la acogida de sus paisanos fue fría. Decepcionado, no se desanimó y abrió  una suscripción al respecto que encabezó con 100 pts. Nuestro “Diario” contribuyó en la suscripción, la patrocinó y publicó las cantidades recaudadas hasta el día de la conferencia.

         El doctor, al que en su momento  califiqué de generoso y tenaz, celebró su conferencia y, como estaba previsto, se publicaron las aportaciones que alcanzaron la cifra de 450 pesetas (hoy nos parecen poca cosa pero entonces no era así). Dicha cantidad, se entregó a la institución benéfica ya citada que justificó la donación con una factura por 454 metros de tela: 329 de crudillo liso para babis y 125 de muselina para ropa interior.

         Es justo considerar como generosa a una persona que entrega 100 pesetas del total de las 450 recaudadas; asimismo, puede ser calificada de tenaz porque no se desanimó y modificó sus planes iniciales sin perder de vista su objetivo y, finalmente, a la pregunta que yo me hacía si tuvo éxito en su empresa, el mismo Dr. Puelles, en su carta abierta a Federico Joly, reconoce: Vuelvo a Sevilla como chiquillo con zapatos nuevos. Estoy seguro que la tela comprada con la donación fue bien empleada en el Hospicio gaditano.

         Han pasado cien años, nada en términos históricos, y podemos contemplar lo que la sociedad española ha avanzado en este tiempo. Conviene apreciarlo y no olvidar que los avances sociales logrados no son irreversibles.
        
   Roque Gómez Jaén (Puerto Real)



160 El socorro de Cádiz


Las murallas de Cádiz se mostraron muy eficaces en el año 1625 durante el asalto a la ciudad de una flota anglo-holandesa. El ataque enemigo fue rechazado y, para celebrarlo, Felipe IV encomendó a Zurbarán dos cuadros de los que se conserva el titulado con precisión castellana: El socorro de Cádiz (actualmente en el museo del Prado). En su obra, el pintor recoge el momento en el que Fernando de Girón dirige la defensa de la ciudad y, como fondo,  podemos observar la lucha de los navíos, las columnas españolas que rechazaron el desembarco y una torre redonda humeante.
         Otras prestaciones de las defensas gaditanas, en tiempos de paz, hacen referencia al maremoto de 1755 y a la explosión de 1947. En ambos casos, las murallas evitaron daños mayores.
         En nuestros días, las murallas constituyen un recurso turístico de primer orden, insuficientemente explotado en mi opinión, y una eficaz defensa frente a los embates del mar que pueden observarse anualmente en el “Campo del Sur”.
         Nuestras defensas también serán necesarias en el futuro: los maremotos de mayor o menor intensidad acabarán llegando y la, al parecer, inevitable subida del nivel del mar asociada al cambio climático, podrá ser contenida inicialmente. Las murallas gaditanas, en consecuencia, han sido, son y serán útiles. Sólo se necesita que pasemos de la preocupación a la ocupación.
                                                                

                                            Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

viernes, 30 de agosto de 2019

159 Las murallas como problema

Para comprender que las murallas de Cádiz constituyen un problema solo hay que asomarse a las páginas del Diario del reciente 22 de agosto. Como en tantas otras cosas de Cádiz, nada nuevo bajo el sol.
Aunque el pasado es inamovible, estudiarlo es útil para aprender a ser más humildes en nuestros planteamientos en la solución de problemas semejantes.
Quiero centrarme en un momento histórico en el que las murallas habían  perdido su valor defensivo y se demolieron para combatir el paro y  favorecer la expansión de la ciudad: En los días 16 y 17 de agosto de 1920 el Diario trata de una Real Orden en la que se percibe como nadie quería hacerse cargo de las murallas. Inicialmente, se pensó que la conservación de las murallas marítimas correspondía a la Junta de Obras del Puerto que consiguió eludir tan pesada carga. Ya en 1914 las murallas habían pasado del Ministerio de la Guerra al de Hacienda y de éste al de Fomento, al que se le encomienda: el proyecto de las obras, para reparar el estado de ruina en que se encuentran… Ya en estas fechas, Obras Públicas, ante la ausencia de créditos, abría la posibilidad de que se entregaran  a la ciudad.
Estas maniobras cayeron mal en Cádiz, que tenía muy claro la competencia del ministerio de Fomento en la reparación de las murallas y que había un plan de obras aprobado. Finalizaba el Diario con la reflexión siguiente que hoy, podríamos suscribir:
Lo que de nuestra parte ha faltado, y ojalá que no falte en adelante, es memoria, perseverancia y energía, para lograr la eficacia y la efectividad de lo mandado.
Han pasado más de cien años y seguimos enfangado en la misma ciénaga. Es evidente que las murallas de Cádiz constituyen un problema; no obstante, muchas ciudades estarían encantadas de tenerlo.


                                                      Roque Gómez Jaén (Puerto Real)