sábado, 19 de octubre de 2019

165 Orden sin ley

No me gusta que el ornato de las ciudades  incluya pintadas de dudoso gusto; sin embargo, sí me interesan las expresiones escritas en las paredes porque perduran y pueden ayudarnos a comprender la situación en la que vivimos.
Hace unos días me llamó la atención un letrero que decía: Orden sin ley. Mire usted por donde, tanto orden como ley son términos polisémicos como se puede comprobar en el diccionario de la Real Academia Española. Si el orden lo entendemos como una situación de normal funcionamiento de las instituciones públicas y privadas, en la que las personas ejercen pacíficamente sus derechos y libertades, es evidente que no es posible en ausencia de leyes o normas en general.
Ahora bien, si al autor de la pintada lo que no le gusta son las leyes actuales y es partidario del pensamiento único, es evidente que las normas democráticas (las leyes) les sobran y la libertad también.
         En mi opinión, no es posible vivir en orden sin leyes pero sí lo es vivir con leyes y en desorden. Sólo se precisa que los que tienen el deber de imponer las normas, democráticamente elaboradas, miren para otro lado.
No conviene caer en la desesperanza y, por ello, acabo con unas hermosas palabras del profesor Benigno Pendás, referidas a un aprendizaje sencillo y elemental, que extrajo de los clásicos: “la libertad bajo el imperio de la ley es la única forma digna de la vida verdaderamente humana”.

                                                  Roque Gómez Jaén (Puerto Real)