viernes, 13 de septiembre de 2019

161 454 metros de tela


         Ya hace algún tiempo comenté que, en los primeros meses de 1918, el doctor gaditano José M. de Puelles tenía previsto dar en Cádiz una conferencia sobre la radioscopia sin peligro para el operador. Enterado de las dificultades que pasaban los niños del Hospicio gaditano, se propuso ayudarles cobrando la entrada a la conferencia y amenizarla con otras actividades. Solicitó y obtuvo la ayuda del “Diario” pero la acogida de sus paisanos fue fría. Decepcionado, no se desanimó y abrió  una suscripción al respecto que encabezó con 100 pts. Nuestro “Diario” contribuyó en la suscripción, la patrocinó y publicó las cantidades recaudadas hasta el día de la conferencia.

         El doctor, al que en su momento  califiqué de generoso y tenaz, celebró su conferencia y, como estaba previsto, se publicaron las aportaciones que alcanzaron la cifra de 450 pesetas (hoy nos parecen poca cosa pero entonces no era así). Dicha cantidad, se entregó a la institución benéfica ya citada que justificó la donación con una factura por 454 metros de tela: 329 de crudillo liso para babis y 125 de muselina para ropa interior.

         Es justo considerar como generosa a una persona que entrega 100 pesetas del total de las 450 recaudadas; asimismo, puede ser calificada de tenaz porque no se desanimó y modificó sus planes iniciales sin perder de vista su objetivo y, finalmente, a la pregunta que yo me hacía si tuvo éxito en su empresa, el mismo Dr. Puelles, en su carta abierta a Federico Joly, reconoce: Vuelvo a Sevilla como chiquillo con zapatos nuevos. Estoy seguro que la tela comprada con la donación fue bien empleada en el Hospicio gaditano.

         Han pasado cien años, nada en términos históricos, y podemos contemplar lo que la sociedad española ha avanzado en este tiempo. Conviene apreciarlo y no olvidar que los avances sociales logrados no son irreversibles.
        
   Roque Gómez Jaén (Puerto Real)