martes, 3 de diciembre de 2019

171 Obviedades y funcionarios maleables

Tras la sentencia por el caso de los ERE, se ha desencadenado una campaña mediática destinada a reivindicar la honradez de los ex presidentes de la Junta Chaves y Griñán, y señalar que dicha sentencia puede ser revocada por el Tribunal Supremo. Son obviedades que no se proclamarían si nuestros políticos tuvieran mejor concepto de los ciudadanos. Lo importante, es que la sentencia declara probado que diecinueve de los veintiún acusados  han sido condenados por prevaricación, por malversación o por ambos delitos.  
Hay prevaricación cuando la autoridad o funcionario público dicta, a sabiendas, una resolución injusta y malversación, cuando los mismos autores, sustraen o consienten que un tercero sustraiga caudales o efectos públicos que tienen a su cargo.
         Está claro que, desde el punto de vista penal, tan grave es llevarse el dinero a casa como consentir que otros lo hagan. Hay que destacar que en la sentencia sólo han sido absueltos el ex interventor general de la Junta y el ex jefe del gabinete jurídico pese a que las defensas, desde el primer día del juicio, pretendieron responsabilizar de los delitos a los funcionarios. En el juicio ha quedado demostrado que, durante años, la intervención denunciaba auténticos delitos y no simples irregularidades.
Procuro no alegrarme del mal ajeno pero la sentencia me satisface  porque la ley es igual para todos; los interventores cumplieron con su deber y, finalmente, porque crear órganos opacos a la supervisión fue una mala idea. Si nuestros políticos entendieran que su primer deber es cumplir y hacer cumplir la ley no habría casos como el que tratamos.  
Una reflexión final: tramas como la de los ERE, necesitan la colaboración de funcionarios “maleables” que, con un sentido de la lealtad erróneo, favorecen este tipo de escándalos; así mismo, tengo la convicción moral de que muchos informes, reglamentariamente elevados, yacen en un cajón o en un dispositivo informático, esperando que hechos punibles prescriban.

                                Roque Gómez Jaén (Puerto Real)