lunes, 16 de diciembre de 2019

173 Julio Moro y Aurelio Ripoll

        Julio Moro, periodista muy apreciado en Cádiz, dedicó  su artículo del “Diario”, fechado el 13 de enero de 1919, a su amigo Aurelio Ripoll recién fallecido en Madrid donde estaba destinado como médico militar. Moro le recordaba como un escritor culto, poeta delicado, autor cómico y periodista del “Programa” en la ‘época gloriosa del periodismo gaditano’.
Nuestro periodista nos comentaba que Ripoll hacía muchos años que faltaba de Cádiz, y que las relaciones se reanudaron tras la publicación en el “Diario” del artículo titulado “D. José Navarrete”. En una carta Ripoll le expresaba a Julio Moro que cuando falleciera la parte de su biblioteca dedicada a Cádiz, le sería enviada para que se integrara en el Museo Iconográfico. Era una muestra de su cariño por su amada “Tacita”.
Julio y Aurelio son dos gaditanos de su tiempo: patriotas, cultos, condecorados por sus actos y, sobre todo, compartían su amor por Cádiz.
Pero compartían algo más: Julio Moro recordaba con tristeza la llegada a Cádiz de los soldados repatriados de Cuba donde: ‘No eran tratados como vencidos sino como mártires que se sacrificaron en holocausto de una obligación sacrosanta’. Esa misma tristeza, tuvo que sentirla Aurelio Ripoll porque él, como médico segundo militar, formaba parte de esos soldados vencidos que, a bordo del buque ‘San Francisco’, retornaban a su patria.
Lamentablemente, el destino también tenía previsto que coincidieran en el listado del ‘Fichero General Masónico’ pese a que Aurelio murió a fines de 1918 o en la primera quincena de 1919, y su amigo Julio el 14 de diciembre de 1933. Para nuestra desgracia, en nuestro país hay cosas que no se perdonan ni con la muerte.

                                                   Roque Gómez Jaén (Puerto Real