En primer lugar, en el año 1885, los obreros de Puerto Real
que trabajaban en la Carraca, pasaron una cuarentena de cinco días en dicho
fuerte, por la epidemia de cólera que azotaba mi pueblo, antes de incorporarse
a su puesto de trabajo. Es decir, ‘Fort Louis’, o lo que quedaba del mismo,
hacía las veces de lazareto.
Posteriormente,
el fuerte fue utilizado para atender a los militares enfermos repatriados de
Cuba durante los años 1898-99 y de las 232 personas ingresadas fallecieron 104,
el 44,83% del total; dicho porcentaje es
el más alto, con diferencia, de los cinco centros sanitarios gaditanos que
atendieron a dichos repatriados. Deduzco que allí eran enviados los enfermos
más graves.
Posteriormente, ya en el año 1916, Jacobo Butler, miembro de
la Real Academia Hispano Americana, solicitó que se gestionaran los medios para
erigir una columna fúnebre en el cementerio de ‘El Trocadero’: ‘donde fueron
enterrados los restos de aquellos desgraciados servidores de la patria, que la
perdida de las Antillas devolvió a España exhaustos y afligidos y, en Fort
Louis, que les libró de sus padecimientos y desdichas’.
He indagado entre mis paisanos y ninguno me ha sabido decir
si en la zona de “El Trocadero” ha existido alguna vez un cementerio. Creo que
la columna, nunca tan merecida, tampoco se erigió. Me gustaría equivocarme.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)