domingo, 3 de noviembre de 2019

167 Ignorancia culpable

          En estos días de tribulación, algunos responsables políticos alegan en su defensa que desconocían que el separatismo catalán fuese tan violento y tan desestabilizador para  nuestro país. Avergüenza el descaro y el desconocimiento del que hacen gala de modo que, en vez de resolver el problema más grave que padece España, dedican su esfuerzo a cuestiones menores.
El separatismo catalán viene de antiguo y la prensa histórica gaditana, consciente del problema, puede iluminarnos al respecto con ejemplos como los siguientes:
 En el “Diario de Cádiz” del 22 de octubre de 1920, el periodista Julio Moro recoge, haciéndose eco de lo expresado por su colega en Nueva York Miguel de Zárraga, que los separatistas catalanes afincados en los Estados Unidos, aprovechando la llegada del acorazado Alfonso XIII a dicha ciudad, han solicitado al presidente Wilson  que libere a Cataluña por cualquier medio.
En el periódico “La Información”, en su editorial del día 30  de diciembre de 1918 titulado: “Aún no asamos y ya…”, narra la sorpresa ocasionada por la “embajada catalanista” a París en la que los separatistas llevaban como representantes a Cambó y Rodés (exministros del gobierno español) para conferenciar con los prohombres que llevan la dirección de los asuntos mundiales. ¿Nos asombraría hoy? Finaliza el editorial del modo siguiente: “Ante estos trabajos de leso patriotismo, solo cabe la unión de los buenos patriotas, al mágico grito de ¡Viva España, una e indivisible!”
En “El Correo de Cádiz” de 11 de diciembre de 1918 se recoge como la Sociedad Patronal, enérgica y unánimemente, protesta por las propuestas catalanistas porque, textualmente: “ocultan en su fondo un propósito de separación y de independencia con los ideales de unión y engrandecimiento de la Patria”.
En definitiva, los gaditanos de hace un siglo estaban al tanto de las intenciones de los separatistas. Los que ahora alegan ignorancia no son dignos de representarnos porque hay muchas clases de ignorancia pero la peor de ellas, es la culpable.

                                          Roque Gómez Jaén (Puerto Real)