viernes, 30 de agosto de 2019

159 Las murallas como problema

Para comprender que las murallas de Cádiz constituyen un problema solo hay que asomarse a las páginas del Diario del reciente 22 de agosto. Como en tantas otras cosas de Cádiz, nada nuevo bajo el sol.
Aunque el pasado es inamovible, estudiarlo es útil para aprender a ser más humildes en nuestros planteamientos en la solución de problemas semejantes.
Quiero centrarme en un momento histórico en el que las murallas habían  perdido su valor defensivo y se demolieron para combatir el paro y  favorecer la expansión de la ciudad: En los días 16 y 17 de agosto de 1920 el Diario trata de una Real Orden en la que se percibe como nadie quería hacerse cargo de las murallas. Inicialmente, se pensó que la conservación de las murallas marítimas correspondía a la Junta de Obras del Puerto que consiguió eludir tan pesada carga. Ya en 1914 las murallas habían pasado del Ministerio de la Guerra al de Hacienda y de éste al de Fomento, al que se le encomienda: el proyecto de las obras, para reparar el estado de ruina en que se encuentran… Ya en estas fechas, Obras Públicas, ante la ausencia de créditos, abría la posibilidad de que se entregaran  a la ciudad.
Estas maniobras cayeron mal en Cádiz, que tenía muy claro la competencia del ministerio de Fomento en la reparación de las murallas y que había un plan de obras aprobado. Finalizaba el Diario con la reflexión siguiente que hoy, podríamos suscribir:
Lo que de nuestra parte ha faltado, y ojalá que no falte en adelante, es memoria, perseverancia y energía, para lograr la eficacia y la efectividad de lo mandado.
Han pasado más de cien años y seguimos enfangado en la misma ciénaga. Es evidente que las murallas de Cádiz constituyen un problema; no obstante, muchas ciudades estarían encantadas de tenerlo.


                                                      Roque Gómez Jaén (Puerto Real)