En
el año 1878 Patrocinio de Biedma publicó, en la revista Cádiz que dirigía, un artículo sobre la literatura española en el
que proponía a la reina María de las Mercedes los medios para protegerla. Han
pasado muchos años y hoy, probablemente, no sea necesario proteger nuestra literatura
pero sí nuestro idioma.
Hay
dos ámbitos muy importantes que deberían tomarse muy en serio cuidar nuestro
idioma: el educativo y el periodístico (fundamentalmente el deportivo) y a
ellos me voy a referir.
Hace
unos días, un maestro muy entusiasta narraba en la radio como enseñaba a sus
alumnos a cuidar el medio ambiente. Es difícil no estar de acuerdo con él pero,
en el transcurso de la entrevista, deslizó un término sorprendente: Estadisticar. Se refería a que, con los datos suministrados
por sus alumnos, se elaboraban estadísticas. No dudo de la buena voluntad del
maestro pero estimo conveniente, en la línea propuesta en su día por Lázaro
Carreter, que maestros y profesores, con independencia de su especialidad,
cuidaran nuestra lengua.
En
la radio deportiva se escucha con frecuencia el término resetear. Está tan en boga, que un futbolista muy conocido lo
repite hasta la saciedad. Podría sustituirlo, perfectamente, por reiniciar o
volver a un estado inicial.
Hoy estamos tan contentos con la victoria de
la selección española de baloncesto (algunos ironizan si no se emplea el
término basket), que las siglas MVP
(jugador más valioso en inglés) se leen y escuchan en todas partes.
Simplemente, podríamos decir: “mejor jugador del campeonato”. También es
frecuente en la radio deportiva utilizar el término performance que tiene múltiples equivalentes en castellano:
ejecución, cumplimiento, actuación, desempeño…
Aunque
no me gusta el fanatismo, pienso que debemos cuidar nuestra lengua porque, entre
otras cosas, forma parte de nuestra identidad como pueblo; por ello, si
disponemos de palabras adecuadas en castellano debemos utilizarlas. En caso
contrario, no me parece mal el uso de extranjerismos hasta que la Real Academia
de la Lengua consiga encontrar términos que los sustituyan. En ocasiones, se
tiene poco éxito tal y como sucede con la palabra güisqui propuesta por la institución ya nombrada.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)