domingo, 29 de diciembre de 2019

175 Urracas siglo XXI

             Siendo un niño conocí la palabra urraca por primera vez. Leía un tebeo protagonizado por “Doña Urraca”: personaje siniestro representado por una señora delgada vestida de negro, rostro hundido y nariz aguileña donde se posaban unas gafas; casi siempre iba corriendo y portaba un paraguas listo para golpear. Afortunadamente, su maldad nunca triunfaba y su contrapunto era un personaje muy bondadoso llamado Caramillo.
         Con los años aprendí que había unas aves llamadas urracas, cuyo hermoso plumaje blanco y negro contemplé por primera vez en El Escorial; según decían, eran ladronas de objetos brillantes que acumulaban en escondrijos.
Leyendo libros de historia conocí que diversas infantas de Castilla tenían dicho nombre y lo corroboré en Covarrubias, lugar donde visité el panteón de los condes de Castilla y admiré la mole pétrea llamada “El Torreón de doña Urraca”, al que no pude acceder.  
De un tiempo a esta parte, las urracas han proliferado y se dejan  observar en “Las Canteras” y en “La Algaida” de Puerto Real. Todo esto viene a cuento porque, hace unos días, vi dos ejemplares de estas  hermosas aves en los andenes de la estación de ferrocarril de Cádiz. Siempre me ha intrigado la rápida expansión de las urracas y, contemplándolas en toda su belleza, lo comprendí: ¡“Han llegado a Cádiz en nuestro Alvia y querían reclamar porque les gustaría hacerlo en AVE, aunque sea de bajo coste”!
                                          Roque Gómez Jaén (Puerto Real)