domingo, 22 de diciembre de 2019

174 Universidad y rendimiento

            La semana pasada el ‘Diario’ nos informaba que la financiación de las universidades iría unida al rendimiento; además, se pretende la búsqueda de la excelencia como objetivo principal y, como premisa, aumentar y mejorar la capacidad de producción de conocimiento. Todas esas ideas me parecen razonables, es el desarrollo de las mismas  lo verdaderamente difícil. En todo proceso de mejora se precisa conocer el punto de  partida que, en nuestro caso, no es bueno. Basta con echar un vistazo, a los resultados de estudios nacionales  como el de la fundación BBVA-Idie o informes mundiales como el  ARWU-2019, en la materia. En ninguno de ellos salen bien paradas las universidades andaluzas; a modo de ejemplo, entre las 500 mejores universidades del mundo sólo aparece Sevilla. Podríamos tener como meta mejorar estos resultados, cuyos indicadores son conocidos por todos; por ejemplo, el estudio ya citado del BBVA mide: docencia, investigación e innovación y desarrollo tecnológico.
También tendremos que considerar cuestiones de tipo cuantitativo, como las recogidas  el “Anuario-2019” del grupo Joly,  que afectan a las universidades andaluzas a saber: el abandono educativo temprano que en Andalucía es el más alto de España y de toda la Unión Europea (23,5% del tramo de edad 18 a 24 años) lo que constituye una “selectividad paralela” a la oficial. Si añadimos que la tasa de investigadores es muy inferior a la española, lo mismo que la evolución del gasto en I+D (investigación y desarrollo) y en gasto comparado en I+D (inferior al 50 % de la europea) la perspectiva que se nos presenta no es halagüeña. Las desigualdades, no van a desaparecer con facilidad a menos que la sociedad tome conciencia de la gravedad del problema. Se precisa un esfuerzo continuado de todos los implicados en la mejora del sistema educativo, entre los que incluyo al empresariado; dichas mejoras, partiendo de una situación tan negativa, pronto serán perceptibles. La tarea merece la pena porque nuestros alumnos, de todos los niveles, no se merecen que perdamos la esperanza.
                                                            
                                                             Roque Gómez Jaén (Puerto Real)