lunes, 11 de noviembre de 2019

168 Sísifo en Puerto Real

Sísifo es un personaje mitológico que siempre me ha llamado la atención por su audacia: engañó dos veces a Tánatos (el dios de la muerte), y por el castigo que se le impuso por su soberbia: subir una piedra enorme por un terreno elevado y dejarla caer al llegar. Es el símbolo del trabajo sin sentido que, para un griego, debería ser una pena insoportable.
Ahora, anciano y ciego, los dioses, compadecidos pero inflexibles, le han permitido que vuelva a la superficie de la tierra y que su jornada de trabajo la invierta en algo útil para el lugar que elija. Sísifo ha escogido Puerto Real porque su principal problema es el paro. Sus planes a corto y medio plazo son: evitar que los pinitos que los niños siembran en ‘Las Canteras’ prosperen, impedir que los árboles que se plantan en la alcorques vacíos cuajen, destruir la valla perimetral del parque mencionado (tarea muy útil para su propaganda), desviar los aspersores para que el agua no caiga en la zona prevista, ignorar los postes de hormigón existentes en zonas ajardinadas y en el parque citado, ‘ilustrar’ paredes limpias, martillear las letras que nombran nuestro pueblo en una rotonda, incrementar el deterioro de farolas y asientos del paseo marítimo, fomentar que en isletas o en zonas próximas a la calzada, se planten dragos, olivos, pinos, eucaliptos… que, inexorablemente, deberán ser arrancados.
Sísifo, de esta forma, ha conseguido que en Puerto Real  arraigue la idea de que un pueblo sucio genera trabajo. Por ello, el plan actual de limpieza fracasará al insistir en limpiar más cuando deberíamos ensuciar menos.
Sísifo, en comisión de servicio, no ha planificado a largo plazo porque, dentro de unos años, toda nuestra energía no se invertirá en destruir sino en construir enormes obras públicas que contengan el avance del mar. De este modo lo que los gaditanos del siglo XVIII denominaban arrecife (el camino de Cádiz a San Fernando), se transformará en un gran dique, Mientras, Sísifo se habrá marchado a Jaén, rodeado de olivos y a buena altura, y Puerto Real le habrá nombrado hijo predilecto por fomentar el empleo.

                                                            Roque Gómez Jaén (Puerto Real)